sábado, 21 de abril de 2018

El colonialismo insidioso


Boaventura de Sousa Santos
Página/12

Hemos sido tan socializados en la idea de que las luchas de liberación anticolonial del siglo XX pusieron fin al colonialismo, que casi resulta una herejía pensar que al final el colonialismo no acabó, sino que apenas cambió de forma o ropaje.

Para Marielle Franco, in memoriam

El término alemán zeitgeist se utiliza actualmente en diferentes lenguas para designar el clima cultural, intelectual y moral de una determinada época, literalmente, el espíritu del tiempo, el conjunto de ideas y creencias que componen la especificidad de un periodo histórico. En la Edad Moderna, dada la persistencia de la idea del progreso, una de las mayores dificultades para captar el espíritu de una determinada época reside en identificar las continuidades con respecto a épocas anteriores, casi siempre disfrazadas de discontinuidades, innovaciones y rupturas.

Para complicar aún más el análisis, lo que permanece de períodos anteriores siempre se metamorfosea en algo que simultáneamente lo denuncia y disimula y, por eso, permanece siempre como algo diferente de lo que fue, sin dejar de ser lo mismo. Las categorías que usamos para caracterizar una determinada época son demasiado toscas para captar esta complejidad, porque ellas mismas forman parte del mismo espíritu del tiempo que supuestamente deben caracterizar desde fuera. Corren siempre el riesgo de ser anacrónicas, por el peso de la inercia, o utópicas, por la ligereza de la anticipación.

Vengo defendiendo que vivimos en sociedades capitalistas, coloniales y patriarcales, en referencia a los tres principales modos de dominación de la modernidad occidental: el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado o, más precisamente, el heteropatriarcado. Ninguna de estas categorías es tan controvertida entre los movimientos sociales y la comunidad científica como la de colonialismo. Hemos sido tan socializados en la idea de que las luchas de liberación anticolonial del siglo XX pusieron fin al colonialismo, que casi resulta una herejía pensar que al final el colonialismo no acabó, sino que apenas cambió de forma o ropaje. Nuestra dificultad radica sobre todo en nombrar adecuadamente este complejo proceso de continuidad y cambio. Es cierto que los analistas y los políticos más perspicaces de los últimos 50 años tuvieron la aguda percepción de esta complejidad, pero sus voces no fueron lo suficientemente fuertes como para cuestionar la idea convencional de que el colonialismo propiamente dicho acabara, con la excepción de algunos pocos casos, siendo los más dramáticos posiblemente el Sáhara Occidental, la colonia hispano-marroquí que continúa subyugando al pueblo saharaui, así como la ocupación de Palestina por Israel. Entre esas voces cabe destacar la del gran sociólogo mexicano Pablo González Casanova con su concepto de “colonialismo interno” para caracterizar la permanencia de estructuras de poder colonial en las sociedades que emergieron en el siglo XIX de las luchas de independencia de las antiguas colonias americanas de España.

Y también la voz del gran líder africano Kwame Nkrumah, primer presidente de la República de Ghana, con su concepto de “neocolonialismo” para caracterizar el dominio que las antiguas potencias coloniales seguían ejerciendo sobre sus antiguas colonias, convertidas en países supuestamente independientes. Una reflexión más profunda sobre los últimos 60 años me lleva a concluir que lo que casi terminó con los procesos de independencia del siglo XX fue una forma específica de colonialismo, y no el colonialismo como modo de dominación. La forma que casi terminó fue lo que se puede designar como colonialismo histórico, caracterizado por la ocupación territorial extranjera. Sin embargo, el modo de dominación colonial continuó bajo otras formas. Si las consideramos de esta forma, el colonialismo es tal vez hoy tan vigente y violento como en el pasado.

Para justificar esta afirmación es necesario especificar en qué consiste el colonialismo como forma de dominación. El colonialismo es todo aquel modo de dominación basado en la degradación ontológica de las poblaciones dominadas por razones etnorraciales. A las poblaciones y a los cuerpos racializados no se les reconoce la misma dignidad humana que se atribuye a quienes los dominan. Son poblaciones y cuerpos que, a pesar de todas las declaraciones universales de los derechos humanos, son existencialmente considerados como subhumanos, seres inferiores en la escala del ser. Sus vidas tienen poco valor para quien los oprime, siendo, por tanto, fácilmente desechables. Originalmente se los concibió como parte del paisaje de las tierras “descubiertas” por los conquistadores, tierras que, a pesar de ser habitadas por poblaciones indígenas desde tiempos inmemoriales, fueron consideradas como tierras de nadie, terra nullius. También se consideraron como objetos de propiedad individual, de los que la esclavitud es prueba histórica. Y hoy continúan siendo poblaciones y cuerpos víctimas del racismo, de la xenofobia, de la expulsión de sus tierras para abrir el camino a los megaproyectos mineros y agroindustriales y a la especulación inmobiliaria, de la violencia policial y las milicias paramilitares, del trabajo esclavo llamado eufemísticamente “trabajo análogo al trabajo esclavo” para satisfacer la hipocresía biempensante de las relaciones internacionales, de la conversión de sus comunidades de ríos cristalinos y bosques idílicos en infiernos tóxicos de degradación ambiental. Viven en zonas de sacrificio, en todo momento en riesgo de convertirse en zonas de no ser.

Las nuevas formas de colonialismo son más insidiosas porque se producen en el núcleo de relaciones sociales, económicas y políticas dominadas por las ideologías del antirracismo, de los derechos humanos universales, de la igualdad de todos ante la ley, de la no discriminación, de la igual dignidad de los hijos e hijas de cualquier dios o diosa. El colonialismo insidioso es gaseoso y evanescente, tan invasivo como evasivo, en suma, astuto. Pero ni así engaña o aminora el sufrimiento de quienes son sus víctimas en la vida cotidiana. Florece en apartheids sociales no institucionales, aunque sistemáticos. Sucede tanto en las calles como en las casas, en las prisiones y en las universidades, en los supermercados y en las estaciones de policía. Se disfraza fácilmente de otras formas de dominación tales como diferencias de clase y de sexo o sexualidad, incluso siendo siempre un componente de ellas. Verdaderamente, el colonialismo insidioso solo es captable en close-ups, instantáneas del día a día. En algunas de ellas surge como nostalgia del colonialismo, como si fuese una especie en extinción que debe ser protegida y multiplicada. He aquí algunas de tales instantáneas.

Primera instantánea: Uno de los últimos números de 2017 de la respetable revista científica Third World Quarterly, dedicada a los estudios poscoloniales, incluía un artículo de autoría de Bruce Gilley, de la Universidad Estatal de Portland, titulado “En defensa del colonialismo”. Este el resumen del artículo: “En los últimos cien años, el colonialismo occidental ha sido muy maltratado. Ha llegado la hora de rebatir esta ortodoxia. Considerando de manera realista los respectivos conceptos, el colonialismo occidental fue, en regla, tanto objetivamente benéfico como subjetivamente legítimo en la mayor parte de los lugares donde ocurrió. En general, los países que abrazaron su herencia colonial tuvieron más éxito que aquellos que la despreciaron. La ideología anticolonial impuso graves perjuicios a los pueblos sujetos a ella. Y continúa impidiendo, en muchos lugares, un desarrollo sustentado y un encuentro productivo con la modernidad. Hay tres formas en las que estados fallidos de nuestro tiempo pueden recuperar hoy el colonialismo: reclamando modos de gobernanza colonial, recolonizando algunas áreas y creando nuevas colonias occidentales”.

El artículo causó una indignación general y quince miembros del consejo editorial de la revista dimitieron. La presión fue tan grande que el autor terminó por retirar el artículo de la versión electrónica de la revista, aunque permaneció en la versión impresa. ¿Fue una señal de los tiempos? Al final, el artículo fue sujeto a revisión anónima por pares. La controversia mostró que la defensa del colonialismo estaba lejos de ser un acto aislado de un autor desvariado.

Segunda instantánea: Wall Street Journal del 22 de marzo pasado publicó un reportaje titulado: “La búsqueda de semen norteamericano se disparó en Brasil”. Según la periodista, la importación de semen norteamericano por mujeres solteras y parejas lésbicas brasileñas ricas aumentó extraordinariamente en los últimos siete años y los perfiles de los donantes seleccionados muestran la preferencia por bebés blancos y con ojos azules. Y añade: “La preferencia por donantes blancos refleja una persistente preocupación por la raza en un país en que la clase social y el color de piel coinciden con gran rigor. Más del 50 por ciento de los brasileños son negros o mestizos, una herencia resultante del hecho que Brasil importó diez veces más esclavos africanos que los Estados Unidos; y fue el último país en abolir la esclavitud, en 1888. Los descendientes de colonos y migrantes blancos –muchos de los cuales fueron atraídos al Brasil a fines del siglo XIX y principio del siglo XX, cuando las élites de gobierno buscaban explícitamente ‘blanquear’ a la población– controlan la mayor parte del poder político y de la riqueza del país. En una sociedad tan racialmente dividida, tener descendencia de piel clara es visto muchas veces como un modo de brindar a los niños mejores perspectivas, sea un salario más elevado o un tratamiento policial más justo”.

Tercera instantánea: El 24 de marzo pasado, el diario más influyente de Sudáfrica, Mail & Guardian, publicó un reportaje titulado “Genocidio blanco: cómo la gran mentira se propagó en los Estados Unidos y otros países”. Según el periodista, “los Suidlanders (foto), un grupo sudafricano de extrema derecha, han venido estableciendo contacto con otros grupos extremistas en Estados Unidos y en Australia, fabricando una teoría de conspiración sobre el genocidio blanco, con el objetivo de conseguir apoyo internacional para los sudafricanos blancos. El grupo, que se autodescribe como ‘una iniciativa-plan de emergencia’ para preparar una minoría sudafricana de cristianos protestantes para una supuesta revolución violenta, se ha relacionado con varios grupos extremistas (alt-right) y sus influyentes contactos mediáticos en Estados Unidos para instalar una oposición global a la alegada persecución de blancos en África del Sur. La semana pasada, el ministro australiano de Asuntos Internos dijo al Daily Telegraph que estaba considerando la otorgación de visas rápidas para agricultores sudafricanos blancos, los cuales –argüía el ministro– necesitaban “huir de circunstancias atroces” para “un país civilizado”. Según el ministro, tales agricultores “merecen atención especial” debido a la ocupación de tierras y la violencia… Estos agricultores sudafricanos blancos también han recibido atención en Europa, donde políticos de extrema derecha con contactos en la extrema derecha estadounidense han solicitado al Parlamento Europeo que intervenga en Africa del Sur. Agentes políticos contra los refugiados en el Reino Unido están igualmente ligados a la causa”.

La gran trampa del colonialismo insidioso es dar la impresión de un regreso, cuando en realidad lo que “regresa” nunca dejó de existir.

Boaventura de Sousa Santos: Doctor en Sociología del Derecho. Profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Winsconsin-Madison (EE.UU.).

Traducción: Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/105534-el-colonialismo-insidioso

viernes, 20 de abril de 2018

La constitución y la monarquía, charla de Javier Pérez Royo.



Carlos I de Inglaterra y Escocia. Rey de Inglaterra e Irlanda 27 de marzo de 1625 - 30 de enero de 1649

Carlos Estuardo nació en el palacio de Dunfermline, el 19 de noviembre de 1600, siendo el segundo hijo varón de los nueve vástagos de Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra y Ana de Dinamarca. Fue un niño subdesarrollado que todavía no podía caminar o hablar a la edad de tres años. Cuando la reina Isabel I murió en 1603 y Jacobo VI fue proclamado rey de Inglaterra como Jacobo I, dejaron a Carlos en Escocia bajo el cuidado de enfermeras y criados porque se temía que el viaje dañara su frágil salud. Finalmente, hizo el viaje a Inglaterra en julio de 1604 y fue puesto posteriormente a cargo de Lady Carey, que le enseñó a caminar y hablar. Al llegar a adulto no medía más que 1 m y 62 cm.

La postura política implícita en El Capital. Marx no es Proudhon.


Miguel Alejandro Hayes Martínez

Ese es el gran aporte: conocer objetivamente la realidad, para que los intentos de transformarlas sean certeros. Es esa, el arma que aporta El Capital, porque Marx entendía que desde la euforia y los deseos, no se garantizaba la lucha correcta. Por eso, Marx no es Proudhon.

Acercamiento a la cuestión:

Me gustaría comenzar aclarando que no tengo nada en contra,-del que pudiera llamar camarada- Proudhon. Para ser más sincero, leí primero Que es la propiedad, y luego, El Capital. Solamente asumo la postura tan avisada de este, cuando afirmó: ¡Es la Guerra Social! (1 p. 12), como referente práctico-político, que declaraba toda una lógica (desde lo utópico) de destrucción del capitalismo, que me sirve punto de referencia para compararlo con las ideas de Marx en El Capital.

Hace unos días escuchaba a la conocida intelectual y académica cubana Isabel Monal hablando sobre este excepcional libro. Afirmó que era un fuerte cuestionamiento al sistema capitalista. Alrededor de eso (aunque ella no lo dijo) está implícita la idea de que es un libro que critica el capitalismo y lleva consigo un llamado a la revolución social, es decir, la llamada postura anticapitalista. En donde se asume, que Marx esta criticando también que los capitalistas se apropien de la plusvalor -que no les corresponde- y por eso es un llamado a tomar el excedente que el capitalista se apropia ilegítimamente.

Evidentemente, tampoco el objetivo de este artículo es cuestionarse el pensamiento de tal intelectual cubana, sino de manera general, reflexionar sobre esas posturas, piénselas quien las piense. Es por eso, que la pregunta, que me hago es: ¿Es realmente El Capital un libro anticapitalista que propone una lucha contra este sistema?

Advierto al lector, de antemano, que mi respuesta será conducida a un no (o al menos de la manera que se entiende el carácter "anticapitalista"), y que lo contrario a esa que respuesta que asumo es solo una interpretación surgida de arrastrar los momentos de la euforia revolucionaria con la que fue escrita el Manifiesto y de las transgresiones que han hecho al marxismo corrientes utópicas más cercanas a Lassalle y las cuales en vida, Marx siempre se cuestionaba. Lo tan explicito que se olvida y las palabras del propio Marx:

Para comenzar a descifrar lo propuesto, un buen camino es el de las propias citas e ideas explícitas de El Capital. Por eso, lo primer que sale a relucir, en mayúsculas casi, es el subtítulo que lleva: Crítica de la economía política. He visto muchos que olvidan esa idea, y no está ahí por gusto.

Me resulta redundante tener que mencionar la cita y hablar de ella, pero desgraciadamente es necesario. Está bien claro que ese libro se cuestiona en todo momento la economía política clásica. Es decir, es una crítica a todo un sistema teórico filosófico que le antecedió, y con el que evidentemente no estaba de acuerdo. Si bien no es un libro solo de valor teórico, está bien claro que está criticando las formas de entender el capitalismo que predominaban en su época. Si fuera una crítica al capitalismo, su subtítulo sería: Crítica al capitalismo.

Existe otra cita que aunque este fuera de El Capital, puede ser muy útil. Esta, la extraje de un artículo escrito por Marx titulado Glosas Marginales al ‘’Tratado de Economía Política’’ de Adolph Wagner. En ese texto, el propio Marx defiende la cientificidad de su Capital y de todas interpretaciones ideológicas (socialistas utópicas aún) que algunos como Wagner le imputaban y comenzaban a escudarse de ese libro para defender sus ideas políticos.

Marx afirma: ‘’Mientras no se haya hecho esta demostración, la ganancia del capital será también, de hecho, un elemento constitutivo del valor, y no como quieren los socialistas, algo que se le sustrae o se le ‘’roba al obrero’’…en mi exposición, en efecto, la ganancia del capital no es ‘’solo una sustracción o robo en detrimento del obrero’’. Por el contrario, yo represento al capitalista como un funcionario necesario para la producción…y muestro ampliamente que él no sustrae o roba, sino que arranca la producción del plusvalor, es decir comienza por ayudar a crear lo que ha de sustraer.’’ (2 p. 173)

Esto, puede decir mucho por sí solo. Ese plusvalor sustraído, no es precisamente un robo. Por lo que si Marx condena algo, no es claramente, que el capitalista se quede con el plusvalor; de hecho, casi me atrevo a decir, que hay cierta defensa al derecho de su apropiación (en el sentido jurídico) por parte de este.

También está claro que, siendo consecuente con su teoría, Marx expone toda una funcionalidad dentro de la estructura social que tienen los capitalistas. Engels, más adelante, en los tomo II y III sabe exponer certeramente eso. Así, por ejemplo, se destacan algunas ideas.

Entre ellas está que el capital tiene la función social de unir la capacidad creadora del hombre (fuerza de trabajo) con la de los resultados de la actividad humana (máquinas, instrumentos, etc.) en tiempo y espacio e iniciar el proceso de producción de lo que hoy conocemos como bienes y servicios. Y después, continuar el ciclo completo que termina con la realización de las mercancías al ser compradas con sus consumidores. Esto hace incluso, que el capitalista, como personificación del capital, tenga su función social dentro de la lógica del modo de producción (sentido hegeliano) capitalista.

De ahí que del propio Marx sale toda una explicación del sistema que más allá de condenar, lo que hace es entender con objetividad que es lo que realmente está pasando en las relaciones capitalistas.

Lo implícito que se olvida y lo que realmente aporta:

Pensando de manera articulada con la lógica de Marx, pueden argumentarse también los planteamientos anteriores. Hay que detenerse y usar la dialéctica materialista. Esta nos plantea la interconexión relacional y condicionada de la realidad. Eso nos hace pensar ¿tenía objetividad y condicionamiento el capitalismo como sistema? ¿Por que apareció el capitalismo?

Haciendo abstracción del eurocentrismo del que es acusado Marx, se puede entender que el capitalismo fue revolucionario en su momento. Fue el resultado del desarrollo de las capacidades productivas que existían en el feudalismo, es decir, que el desarrollo de este y sus contradicciones generaron un tránsito al capitalismo. Lo que lo convierte en salida a determinadas contradicciones y le da todo un condicionamiento histórico.

Si bien este capitalismo tiene sus propias contradicciones, ¿puede pensarse que el hombre que fundó ese pensamiento mencionado (el materialismo dialéctico) se plantearía en medio de un sistema en consolidación mundial (el capitalismo) que pronto se acabaría con él?

Estoy de acuerdo en que Marx estaba (al igual que yo) del lado de los más desposeídos, pero es muy raro que pensara que con entender el origen del plusvalor y la función del capital en la sociedad, y cómo se da el intercambio, le estaba declarando la guerra inmediata al capitalismo.

Tampoco está diciendo cómo funciona el capitalismo para atacarlo, al menos tal y como lo entienden muchos. En realidad, esa es una idea, que no está prevista en El Capital. Hay ciertos supuestos metodológicos y elementos que Marx no expone en El Capital. Uno de ellos (y no lo expondré aquí) es esa lógica de reproducción del hombre expuesta en los Manuscritos, y que al olvidarse esto se da lugar a algunos malos entendidos. En su exposición, Marx deja por alto explicar, que condiciones y necesidades de la propia actividad humana condicionan el capitalismo (escribiré sobre esto en otros artículos).

Desgraciadamente, muchos han pensado que al leer y entender (aparentemente) qué ocurre en el capitalismo, podemos los revolucionarios conscientemente ponernos de acuerdo e ignorar el mecanismo de mercado y demás elementos.

Entonces, si no es una crítica (en el sentido de ataque) al capitalismo El Capital, y tampoco es una explicación para racionalmente saltar el capitalismo, ¿cuál es el sentido político y liberador del capital?

Para comprender cuál es el sentido revolucionario (porque lo tiene) de este libro, hay que partir de fusionar tres elementos: la tradición teórica dialéctica a la que Marx indudablemente se suma, su compromiso político en la época y la evolución teórica de su pensamiento.

De lo primero, está la idea de la enajenación. Que mientras para Hegel, podía superarse sabiéndose dentro de una realidad, Marx comprendió que debía irse más allá: entender la realidad para cambiarla. También destaca, que esta tradición intenta romper con esas visiones fetichistas del mundo de otras filosofías y sistemas lógicos.

Esto se une con su compromiso con los obreros de la época. Hay que recordar que Marx pasó buena parte de sus obras criticando esos ‘’profetas socialistas’’ que llenaban la cabeza de los pobres obreros de esas fantasías y utopías políticas que lejos de liberar, aprisionaban más. Así se cuestionó a Proudhon, Weitling, Bakunin, Lassalle, el propio Wagner y todos los que entorpecieran con disparates el entendimiento de la realidad de los obreros.

De la evolución del pensamiento, hay que recordar esos elementos (que mencioné antes) que da en los Manuscritos, dónde afirma el desenvolvimiento del hombre en las reproducción de sus capacidades, y de la necesidad de armar una historia que fuera la historia natural del hombre.

Con eso, puede entenderse el sentido liberador de El Capital y esa postura "anticapitalista" de la siguiente manera: un libro que intenta dar a los obreros una verdadera explicación del sistema de relaciones capitalistas de producción, entendiendo la objetividad de estas, para no caer en voluntarismos ni utopías y comprender las verdaderas formas en que se puede cambiar las realidades que este genera. Con esto, se podría salir de todas aquellas formas de lucha obrera de su época que no aportaban mucho y solo despegaban al obrero de los puntos en que debía enfocarse.

Y si se sigue con la dialéctica materialista: no se trata entonces de atacar esas condiciones de frente y a golpe, sino en comenzar a generar los mecanismos de movimiento social que permitan ir condicionando la generación de relaciones sociales más justas.

Ese es el gran aporte: conocer objetivamente la realidad, para que los intentos de transformarlas sean certeros. Es esa el arma que aporta El Capital, porque Marx entendía que desde la euforia y los deseos, no se garantizaba la lucha correcta y había que sentar las bases en el pensamiento para que dejara de ser así. Por eso, Marx no es Proudhon.

Él no abogaba por revuelos ni aspavientos que como el mismo decía eran posturas pequeño-burguesas. Debe dejar de confundirse sus teorías, con acusaciones de robos a los capitalistas, que como el mismo dijo, nunca lo afirmó.

Con todo esto, puede concluirse entonces, que lejos de ser el libro en cuestión una crítica al capitalismo, es una explicación objetiva de este, en aras de liberar al obrero de la torpeza con que enfrentaba su realidad, y en eso radica su sentido “anticapitalista” y su carácter de teoría que acciona contra la alienación.

Es por eso que mi llamado, es a comprender el pensamiento de Marx tal y como lo expresó, y no confundamos su ciencia con las ideas de otros, y no lo otorguemos consignas que pueden llegar a ser contradictorias con su obra.

Bibliografía

1. Proudhon, Pierre Joseph. ¿Qué es la propiedad? Investigaciones sobre. Buenos Aires : Libros de Anarres, 2005.

2. Marx, Carlos. Glosas marginales al ''Tratado de economía política'' de Adolph Wagner. [aut. libro] Maurice Dobb, y otros. Estudios sobre El Capital. México: Siglo XXI.

http://www.rebelion.org/docs/235296.pdf

Klimt

jueves, 19 de abril de 2018

El bicentenario de Marx

Gustavo Espinoza M.
Rebelión

 “Los Marxistas no creemos que la empresa de crear un nuevo orden social, superior al orden capitalista, incuba a una amorfa masa de parias y de oprimidos guiada por evangélicos predicadores del bien.. La energía revolucionaria del socialismo no se alimenta de compasión ni de envidia. En la lucha de clases, donde residen todos los elementos de lo sublime y lo heroico de su ascensión, el proletariado debe elevarse a una moral de productores, muy distante y muy distinta de la moral de esclavos, de que oficiosamente se empeñan sus gratuitos profesores de idealismo, horrorizados de su materialismo.” José Carlos Mariátegui. 
“Defensa del Marxismo”. 
Pags. 72-73 Biblioteca Amauta. Lima.



El año pasado el mundo recordó el Centenario de la Revolución Socialista de Octubre, El 2018, se recordará, en todo los países, el Bi Centenario del nacimiento de Carlos Marx.

Nacido en Tréveris, a las orillas del rio Mosela en la antigua zona de la Renania, el 5 de mayo de 1818, Marx fue ciertamente un hombre universal: Mas allá de títulos formales de orden académico –que los tuvo- fue un pensador, filósofo, economista, abogado, historiador, periodista escritor, político y, sobre todo, un revolucionario en la mayor extensión de la palabra. Se le considera por eso, una de las figuras estelares de la humanidad, razón por la cual su nombre, y su obra, perduran en la historia.

Al evocarse hoy la fecha que se aproxima, bien podemos recordar también lo que dijera el introductor del pensamiento socialista en nuestra patria, José Carlos Mariátegui: “Marx está vivo en la lucha que, por la realización del socialismo libran en el mundo innumerables muchedumbres, animadas por su doctrina”. Porque eso es así, también en nuestro país en el mes de mayo –y en el transcurso de todo el 2018- se desarrollarán eventos de primer nivel destinados a honrar la memoria de esta magna figura.

Más allá de las transitorias derrotas de los pueblos y aún de los sinsabores de la historia, millones de hombre y mujeres en todos los países de la tierra, enarbolan hoy las ideas básicas del pensamiento marxista y dan forma y contenido a sus luchas, seguros de encontrar un imbatible camino que conducirá a los pueblos al Socialismo. Actúan con la absoluta convicción que el Socialismo, tal como fue básicamente pergeñado por Marx, será la sociedad del futuro.

Se han registrado, sin embargo, muchos intentos por devaluar la figura de Marx. Ha habido quienes han pretendido considerarlo “un pensador más” de aquellos años en los que el sistema de dominación capitalista se afirmara en el mundo. Lo han comparado entonces con Owen, Fourier, Lassalle, David Ricardo, el propio Hegel, o aún Mijhail Bakunin, el célebre ideólogo del anarquismo ruso; pero han fracasado en el intento de menoscabar su autoridad, y su prestigio. Porque hoy, valorando los aportes de cada quien, nadie “toma partido” por las ideas de ellos, como si lo hace por las del autor de “El Capital”.

En el esfuerzo por menoscabar la importancia del pensamiento de Marx han habido quienes han pretendido “teorizar” con el pensamiento de Marx pretendiendo descubrir incluso contradicciones entre “el joven” Marx y el Marx mayor, procurando “descubrir” algunos atisbos, que alimentaran sospechas de error en la rigurosidad de su pensamiento, o contradicción en el mismo. Vano esfuerzo, sin duda, porque el mensaje del fundador del socialismo científico responde a una sola concepción: aquella que alimenta la idea de una sociedad basada en la eliminación de la explotación capitalista y el trabajo asalariado.

Cabe entonces aludir a algunas etapas de la historia que le permitieron a Marx diseñar los elementos básicos de su concepción ideo-política y recoger los elementos esenciales del proceso que le tocó vivir, y que dieron sustento a su pensamiento y a su acción.

LOS COMIENZOS
Franz Mehring, quizá el más calificado de sus biógrafos, nos remite a los escritos juveniles de Marx citando lo que constituye casi un clásico: el texto referido a “las consideraciones de un joven antes de elegir cerrara”. El, nos revela la concepción materialista de la historia que subyace desde un inicio, y que se proyectará ininterrumpidamente y sin dobleces a lo largo de toda su vida. Ya en ese entonces se distinguía por su riqueza de ideas y por su buena distribución sistemática; elementos ambos esenciales para la formulación de sus más complejas teorías económicas y sociales.

También a “sus comienzos” corresponde su vínculo con Yenny de Westfalia, convertido en matrimonio solo en 1843. Ella, una mujer excepcional, se mantuvo al lado de su esposo desde 1835 hasta la muerte de éste, ocurrida en marzo de 1883; Y, además, su matrícula en la Universidad de Berlín, en 1836, cuando Carlos Marx “amaba su soleada tierra natal, y la capital de Prusia. Le repelía todos los días de su vida”.

Esta etapa de la vida de Marx, en realidad se prolonga hasta los primeros años de la década de los 40, cuando Marx se une a Bruno Bauer y los jóvenes hegelianos a los que considera portadores del pensamiento más progresista de la época; y recibe la investidura de Doctor, que se la otorga la Universidad de Jena, en 1841, gracias al análisis que hace de las concepciones filosóficas de Demócrito y Epicuro.

Este fue un breve periodo en el que Marx dedicó su esfuerzo al trabajo periodística. Coincidió, sin embargo, con la etapa en la que su ágil pluma se deslizó por el campo de la polémica a través de las páginas de “La Gaceta del Rin”, publicada en Colonia a partir de 1842. Dos años más tarde, y ya en el caluroso verano de 1844, tomaría contacto con Federico Engels en Paris.

Fueron estos, verdaderos años de búsqueda en los más variados sentidos. La tarea era definir el pensamiento en términos filosóficos, pero también políticos, diseñar el esquema social de la época; y, al mismo tiempo, perfilar el cuadro de las acciones fundamentales, aquellas que debían esbozarse a través de la prensa y las publicaciones de entonces, en un escenario particularmente convulso, cuando las revoluciones republicanas de 1830 y 1848 se empeñaban en restablecer las conquistas de la Revolución Francesa de 1789, desconocidas por la fuerza restauradora de la monarquía que retomara la ofensiva luego del Congreso de Viena, de 1815.

La insurrección de los Tejedores de Silesia, en 1844, su heroísmo y sus luchas, no sólo fueron aliciente para Carlos Marx sino también para el poeta Heine, que compuso versos, y hasta un himno que hizo historia. Abordando esa lucha, fue que Marx expuso una idea clave para su pensamiento: “Sin Revolución, no podrá realizarse el Socialismo”

UNA AMISTAD IMPERECEDERA
La relación establecida a partir de aquellos años entre Marx y Engels, se tornó emblemática. En verdad, por esas curiosidades de la historia, ambos personajes habían venido perfilando estudios similares, y partiendo de distintas experiencias, habían llegado a las similares conclusiones. Ya en ese entonces, Federico Engels había iniciado lo que sería un enjundioso estudio referido a la situación de la clase obrera en Inglaterra, que culminaría solo en 1845 con el propósito de unir al proletariado con la idea del socialismo emergente.

Prácticamente desde un inicio, Marx y Engels encontraron una base común en los más variados escenarios de análisis. Coincidieron en el estudio riguroso de la sociedad capitalista y la desenmascararon, mostrando sus limitaciones y perfidias; subrayaron el papel de la clase obrera como fuerza esencial para transformar la sociedad; y pusieron desde un inicio las bases de la sociedad socialista diseñando el papel y las tareas de los comunistas en la lucha por forjarla Y avanzaron más allá hasta diseñar los alcances de una nueva visión del mundo y de la vida.

De esa relación surgió la idea común de vincularse a las organizaciones existentes en la Europa de entonces, y en particular en Francia; donde bullían las ideas revolucionarias de la época. Por eso, tomaron contacto con la Liga de los Justicieros una pequeña estructura casi de orden conspirativo, que había nacido al calor de los combates de clase que arreciaban entonces.

Los dirigentes de esta Liga –Karl Schappers, Heinrich Bauer, Joseph Moll, entre otros- tuvieron la idea de invitar a Marx y Engels a sumarse a ese movimiento, pedido que fue aceptado apenas con dos condiciones: que la Liga trocara su nombre, y dejara de llamarse “Liga de los Justicieros”, para denominarse más bien “Liga de los Comunistas”; y que renunciara a su consigna central –“todos los hombres son hermanos”- para asumir otra, de la peruano / francesa Flora Tristán: “Proletarios del mundo, uníos!”.

Ambos planteamientos fueron aceptados, razón por la que en 1847, en el II Congreso de la Liga de los Comunistas celebrado en Londres, les fue encomendada a Marx y Engels la misión de elaborar un Programa Político que sirviera para presentar al mundo la idea de los comunistas. Surgió, de eso modo el hoy célebre “Manifiesto del Partido Comunista”, publicado Por primera vez en febrero de 1848.

Los elementos básicos del Manifiesto Comunista son hoy suficientemente conocidos, de modo que no es indispensable reseñarlos. Hay que subrayar sin embargo algunas ideas esenciales, como aquella que la historia escrita vivida por la humanidad, no es otra que la lucha de clases. “La moderna sociedad burguesa que se alza sobre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido los antagonismos de clase. Lo que ha hecho, ha sido crear nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas modalidades de lucha, que han venido a sustituir a las antiguas”.

Resulta asombroso constatar como en l848 estas grandes figuras del pensamiento socialista lograron mirar el porvenir con tan prodigiosa percepción. Como si hubiesen tomado una nave especial, y volado al futuro; volvieron para contar a sus contemporáneos, lo que nosotros veríamos ya en nuestro tiempo: el fenómeno llamado de la “Globalización”.

“La necesidad de encontrar mercados espolea a la burguesía de una punta a otra del planeta. Por todas partes anida, en todas partes construye la burguesía, por doquier establece relaciones. La burguesía, al explotar el mercado mundial da a la producción y al consumo de todos los países, un sello cosmopolita. Entre los lamentos de los reaccionarios, destruye los cimientos nacionales de la industria. Las viejas industrias nacionales se vienen a tierra, arrolladas por otras nuevas, cuya instauración es vital para todas las naciones civilizadas”.

Se describe, así una realidad que nosotros vivimos, la del mercado mundial, las grandes corporaciones, el sistema financiero, la exportación de capitales, la internacionalización del comercio, la sobre explotación de los trabajadores gracias la constante migración, la pérdida de la capacidad adquisitiva de los salarios, la migración de la mano de obra no calificada y muchos otros fenómenos que afloran hoy en su mayor dimensión.

Las dos grandes conflagraciones mundiales –las Guerras Inter-Imperialistas de 1914 y 1939- están marcadas por este signo de la expansión del capital, la lucha por las materias primas y el dominio de los mercados; y no ha traído al mundo sino hambre, miseria, sangre y destrucción. La sociedad capitalista ha generado sus propios factores de destrucción, y ha creado las bases para que los pueblos enarbolen con más fuerza el ideal socialista.

En el Manifiesto Comunista, Marx y Engels demostraron que la propiedad privada sobre los medios de producción constituía una inagotable fuente de explotación que sólo podría ser superada a partir de una transformación radical de la sociedad en la que asomaran dos elementos claves: la propiedad social de los medios de producción, y la clase obrera en la conducción de un Estado de nuevo tipo.

AL decir de Rodney Arismendi, destacado comunista uruguayo y Secretario General del PCU en los años 70 del siglo pasado, “con Marx y Engels, el socialismo pasó de Utopía, a Ciencia”.

TENSIONES SOCIALES DE LA ÉPOCA
En ese lapso, sobre todo entre 1830 y 1871, arreciaron las luchas sociales en el viejo continente. La insurrección polaca de 1830, la insurrección de Sicilia del mismo año, las Revoluciones burguesas de 1830 y 1848, las acciones campesinas en Alemania, y las grandes luchas obreras en Inglaterra, Alemania, Francia y otros países.

La respuesta a estas acciones de combate de los trabajadores fue siempre la represión. Ese fue el signo de los Procesos de Colonia entre 1849 y 1852, mediante los cuales se buscó destruir y aniquilar a las organizaciones obreras en lucha. Estas, a su vez en 1864, coronaron sus esfuerzos unitarios y dieron nacimiento a la Asociación Internacional de los Trabajadores –la Primera Internacional, como se le conoce-

Esta organización, de inmenso valor histórico, sólo pudo ser quebrada, por el feroz y directo ataque de la clase dominante, y por la actividad corrosiva y disolvente del bakuninismo en acción, ofensiva que fue desplegada en la víspera de la Guerra Franco-Prusiana de 1870 y el surgimiento y caída de la Comuna de París. El primer gobierno de obreros y campesinos de la historia humana.

En todo este periodo Marx y Engels lucharon de manera resuelta y directa, afrontando inmensas penurias y dificultades. Fueron expulsados sucesivamente de Bélgica, Francia, y Alemania, debiendo radicarse en Londres, fuera del territorio continental europeo. Con ejemplar coraje, ambos mantuvieron muy en alto el ideal socialista, y no se arredraron ante ninguna batalla. Federico Engels, incluso, participó en acciones armadas en Alemania, luchando por los derechos de las poblaciones agrarias y urbanas.

Obras tan importantes como “La lucha de clases en Francia de 1841 a 1850”, “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”, o “Las guerras campesinas en Alemania” dieron sustento a la teoría revolucionaria de Marx, e insistieron en la idea de la Revolución Proletaria como única posibilidad de forjar de una sociedad nueva, más justa y más humana.

La burguesía en el Poder se valió de todos los recursos para quebrar la resistencia de los pueblos y acallar la voz creciente y vigorosa de los comunistas. En el extremo, recurrieron a las guerras de conquista, como lo harían más tarde, en el siglo XX. Ese fue el sentido de la Guerra Franco Prusiana de 1870 que, sin embargo tuvo la virtud de desenmascarar a la gran burguesía francesa que –mostrando su profundo odio de clase- prefirió capitular ante las camarillas guerreristas germanas antes de entregar el Poder a los trabajadores franceses.

En contrapartida, Marx tuvo el merito histórico de descubrir en el Proletariado, la fuerza capaz de cambiar el rumbo de la sociedad de nuestro tiempo. Y ese descubrimiento, no fue el resultado de una especulación doctrinaria, sino la consecuencia natural de su análisis de la realidad concreta.

EL CAPITAL, LA OBRA CUMBRE DE MARX
El 1 de enero de 1866 Carlos Marx comenzó la redacción final de la que sería su obra monumental: “El Capital”. Fue a partir de esa fecha el proceso de consolidación teórica de materiales dispersos a partir de los cuales había desarrollado sus concepciones económicas fundamentales.

Ya desde 1851 Marx trabajaba en el tema que sin embargo, no podía continuar agobiado como estaba por la acumulación de tareas de todo orden, sumadas a las condiciones materiales más adversas para la actividad revolucionaria y hasta para la subsistencia. También para la producción de esta obra, la contribución de Federico Engels, seria excepcionalmente importante.

El Primer tomo de El Capital -el único que pudo ver impreso el propio Marx- recoge el estudio de termas cardinales: la mercancía, el dinero, la acumulación del capital, el papel del trabajo, la plusvalía y otros elementos esenciales orientados a desentrañar la naturaleza misma de la sociedad capitalista. El segundo y el tercer tomo fueron el resultado del abajo esforzado de Federico Engels quien recogió materiales preparados por Marx. y pudo desarrollar y sustentar su teoría.

Cuando estuvo en condiciones de dar a conocer el tomo 1 de El Capital, Carlos Marx no tuvo disimular su orgullo: “después de tantos, y tan largos dolores para parirla; le alegraba, naturalmente, poder lamer y pulir la criatura”.

Esa criatura -como El Manifiesto Comunista- ha pasado a la historia como una obra de excepcional importancia y trascendencia. Su lectura, no es fácil. No sólo requiere conocimientos especializados de economía, sino también una clara capacidad de abstracción y análisis. Pero ciertamente está escrita de manera sencilla, polémica e incluso irónica. Marx aprovecha sus elevados conocimientos, para burlarse de sus detractores con un muy fino humor.

Lo que debe subrayarse es que esta obra coincidió en el tiempo con los más importantes congresos de la I Internacional, cuando el hombre de Tréveris se enfrentaba duramente a sus críticos que -como Bakunin– lo acusaban de querer convertir a los obreros en “doctrinarios” porque pretendía que dominaran los temas de la cultura y el saber humano.

Como lo asegura José Moral, “ El Capital» es una de las obras más conocidas en la historia del pensamiento moderno, y yo diría que además es una de las menos leídas. Es una de las obras sobre las que casi todo el mundo habla y de las que casi nadie ha leído. Si tuviésemos que hacer un porcentaje de la gente que ha leído «El Capital» , entre los economistas, los tratadistas y los propios intelectuales marxistas -obviamente sería imposible-, pero yo creo que no llegaríamos al 1 por 100.

MARX EN NUESTRO TIEMPO
En nuestro tiempo no solo las ideas básicas de Carlos Marx conservan plena vigencia, su también su obra completa y su vida entera. Y es que no se le ve como un teórico abstracto, ni como un pensador dedicado a filosofar en torno al futuro de la humanidad Se le percibe como un combatiente de primera fila que entregó todo por la causa de los pueblos.

Intelectuales del nivel de Henri Barbusse o Antonio Gramsci; personalidades de valor de Alberto Einstein o Federico Joliot-Curie; líderes sociales de renombre, como José Carlos Mariáteui o Luis Carlos Prestes; y figuras de nuestro tiempo, tan valiosas como Fidel Castro Ruz; vieron en C arlos Marx ni solo el estudioso de la realidad social, sino también mentor del pensamiento renovador de nuestra historia. Y siguieron con ahínco sus reflexiones y enseñanzas.

Nadie en su sano juicio podría suponer que la caída de la Unión Soviética, o la derrota del socialismo en los países de Europa del este, implica el fin de la teoría de Marx, ni el fracaso de sus previsiones o pronósticos. Bastaría leer sus escritos para comprobar que conservan vigencia plena y reflejan la mayor actualidad.

Lo escrito por Marx, pareciera referirse a los momentos que vive hoy la humanidad. Y es que se trata de un adelantado de nuestro tiempo, de alguien que viajó al futuro y retornó para contarnos lo que habría de suceder. Fue, sin duda, un verdadero sabio.

Es bueno recordar entonces algo de lo que dijera Federico Engels el 17 de marzo de 1883, con motivo de los funerales de este gran hombre de la historia: “ El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre. Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Harto pronto se dejará sentir el vacío que ha abierto la muerte de esta figura gigantesca.”

Por eso recordar su aporte a la vida humana al cumplirse los 200 años de su nacimiento, constituye un deber esencial , sobre todo para quienes se sienten, de una u otra manera, ligados a la lucha por la transformación de la sociedad.

Acabar con el hambre, la miseria, la explotación y la guerra; no sólo que constituye un deber de los revolucionarios de nuestro tiempo. También es una posibilidad real si se abre paso a una sociedad en la que impere la propiedad social sobre los grandes medios de producción, y el Poder sea detentado por los trabajadores de la ciudad y el campo.

Tomar en sus manos las riendas del Poder en cada país constituye el deber esencial de los pueblos. Solo así, será posible construir un mundo mejor.

Gustavo Espinoza M. Colectivo de dirección de;Nuestra Bandera.

miércoles, 18 de abril de 2018

Un breve análisis. Los bombardeos de EEUU, Francia y Reino Unido en Siria a la luz del derecho internacional.

Las operaciones militares realizadas por Estados Unidos, Francia y Reino Unido en Siria el viernes 13 de abril del 2018, consistiendo en bombardear sitios estratégicamente escogidos en los que presuntamente Siria mantiene un arsenal de armas químicas, fueron realizadas sin autorización previa del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Por ende, y pese a lo afirmado por las autoridades norteamericanas, francesas y británicas (y algunos de sus aliados), constituyen una clara y abierta violación a lo dispuesto en la misma Carta de Naciones Unidas sobre la prohibición del uso de la fuerza. En las líneas que siguen, nos centraremos en analizar esta acción militar desde la perspectiva del derecho internacional público.

Una violación a una norma fundacional del frágil edificio establecido desde 1945
¿Donde encontrar fundamento jurídico alguno para justificar este tipo de acción? ¿Cómo evitar a toda costa la sombra de la guerra en Irak del 2003 y descartar algunos de los argumentos (falaces) usados para justificarla? Es la tarea a la que posiblemente se aboquen desde ya algunos juristas en algunas cancillerías y en algunas otras entidades.

En efecto, ninguna norma internacional permite recurrir al uso unilateral de la fuerza en represalia a actos cometidos en el territorio de otro Estado contra su población, o en respuesta a sospechas de tenencia y de uso de armas de destrucción masiva por parte de un Estado inmerso en un conflicto interno (como el que vive Siria desde varios años). En el caso de la reciente explosión en Duma con sustancias químicas del pasado 7 de abril, ninguna investigación in situ ha permitido conocer la identidad de los responsables de este nuevo drama humano ni el origen de las sustancias químicas usadas. El equipo técnico de Naciones Unidas enviado a Duma en Siria llegó el mismo día que la fecha escogida para proceder a los bombardeos por parte de Estados Unidos, Francia y Reino Unido (véase nota oficial de la OPCW - Organisation for the Prohibition of Chemical Weapons- del 14 de abril del 2018).

Como es sabido, las únicas excepciones a la prohibición del uso de la fuerza militar por parte de uno o de varios Estados contra otro Estado, las constituyen, según la misma Carta de Naciones Unidas:

- el Artículo 51 de la Carta (que prevé la figura de la legítima defensa y un mecanismo de notificación muy preciso para el (los) Estado (s) que justifiquen acciones militares recurriendo a esta figura) o bien;

- las acciones militares colectivas debidamente autorizadas por el Consejo de Seguridad, al amparo del Capítulo VII de la Carta.

Como se puede observar, no hay ninguna otra figura legal prevista para justificar legalmente el uso de la fuerza contra un Estado. Ante ello, la creatividad de algunos, beneficiados por un un sólido relevo en influyentes centros de investigación y medios de prensa, ha intentado sembrar algunas dudas en la opinión pública, como lo veremos a continuación.

Intentos de confusión pasados y recientes
La noción de "legítima defensa preventiva" o de "legítima defensa anticipada" ideada por los asesores legales del Departamento de Estado norteamericano después del 11 de setiembre del 2001 para justificar acciones armadas en diversos puntos del planeta y para darle una apariencia de legalidad a la funesta acción militar emprendida contra Irak en marzo del 2003 no es conforme a la letra del Artículo 51. Esta operación militar contra Irak constituyó una violación flagrante a la Carta de Naciones Unidas, y su principal argumento (posesión de armas de destrucción masiva por parte de Irak) una burda maniobra para engañar a la opinión pública mundial, tal y como lo evidenciaron investigaciones recientes y declaraciones de responsables políticos norteamericanos y británicos de la época. El informe Chilcot publicado en el Reino Unido en el 2016 ilustra y documenta la sórdida complicidad existente entre estos últimos (véase nota del NYtimes). Los 12 volúmenes del informe Chilcot del 2016 titulado "The Report of the Iraq Inquiry", pueden ser consultados en este enlace oficial del Reino Unido.

Por otra parte, la invocación de la legítima defensa para justificar acciones militares en territorio sirio sin contar con el consentimiento de sus autoridades en la lucha contra el terrorismo ha sido objeto de fuertes críticas en la doctrina: a tal punto que, en julio del 2016, un manifiesto colectivo firmado por más de 200 especialistas en derecho internacional de las más diversas latitudes, denunció el carácter abusivo de esta invocación (véase nuestra nota publicada en DIpúblico, titulada "Contra una invocación abusiva de la legítima defensa en la lucha contra el terrorismo" disponible aquí).

Finalmente, el argumento oído en las últimas horas de una operación basada en consideraciones "humanitarias", según externado por la siempre original diplomacia del Reino Unido (véase texto completo del comunicado oficial), constituye una nueva evidencia de la ausencia de argumentos válidos y creíbles desde el punto de visto jurídico. En The Guardian, leemos por parte de un connotado especialista en derecho internacional, el Profesor Philippe Sands que:

"There is no basis in international law for arguing that a UN member state is entitled to act in the face of an ‘unreasonable veto’ at the security council, or to act by way of reprisal,” he said on Monday. “Has the UK ever made this argument before?" (véase nota de The Guardian).

La reciente discusión en el seno del Consejo de Seguridad: ¿presunciones o pruebas fehacientes sobre el uso de armas químicas?
En su sesión realizada el pasado 10 de abril, el Consejo de Seguridad conoció tres proyectos de resolución para investigar el origen del estallido con sustancias químicas acaecido en Duma del 7 de abril pasado en Siria y para intentar dar con la identidad exacta de las personas que las usaron: mientras Estados Unidos, Francia y Reino Unido responsabilizaron directamente a las fuerzas armadas sirias, sin haberse realizado alguna investigación in situ, Rusia y Siria denunciaron la maniobra que consiste en responsabilizar sin prueba alguna a Siria como pretexto para justificar ante la opinión pública una acción militar contra Siria (véase debate contenido en el Acta PV.8228 - versión en español, y cuya lectura se recomienda). Por parte de América Latina, participaron en el debate del Consejo de Seguridad los delegados de Bolivia y de Perú, cuyas posiciones difieren sensiblemente.

Pese a lo divulgado en la mayoría de los medios de prensa sobre esta sesión, no fueron uno sino tres los textos sometidos a votación, elaborados en aras de investigar debidamente episodios recientes acaecidos en Siria en los que se presume que se usaron armas químicas (véase nota titulada "Syria: vote on competing drafts", editada en el sitio jurídico especializado de Whatsinblue, y disponible  aquí ):

- el primer proyecto de resolución, presentado por Estados Unidos, Francia y Reino Unido (S/2018/321), el cual fue vetado por Rusia, y contó con la abstención de China, logrando reunir 12 votos a favor (p.5 del Acta precitada).

- el segundo proyecto (S/2018/175) y el tercer proyecto de resolución (S/2018/322), presentados ambos por Rusia, que no lograron reunir la cantidad de votos necesarios, con 6 votos a favor, incluyendo el de Rusia y el de China (p. 9 y p.15 respectivamente).

Los textos de estas tres propuestas están disponibles en este enlace (en su versión en inglés) y la comparación entre cada uno de ellos arroja interesantes aspectos, poco discutidos y analizados en los medios de prensa. El primero de ello consta de 24 párrafos operativos, el segundo de 26 y el tercero de tan solo 7 párrafos operativos.

El Jueves 12, Suecia procedió a circular una nueva propuesta: se lee en esta nota de prensa oficial de Naciones Unidas que :

"Sweden, a non-permanent Council member, on Thursday circulated a new proposal that asks for four things. It condemns “in the strongest terms” any use of chemical weapons in Syria and expresses alarm at the alleged incident in Douma last weekend; demands full access and cooperation for the OPCW fact-finding mission; expresses the Council’s determination to establish a new impartial and independent attribution mechanism, based on a proposal by the Secretary-General; and requests the Secretary-General to dispatch immediately a high-level disarmament mission to Syria".

Responsabilizar a las autoridades sirias: el objetivo de algunos
Recordemos que hay muchas dudas sobre quiénes pueden tener algún interés particular en endosar (sin mayor prueba, ni investigación) a las actuales autoridades de Siria el uso de armas químicas:

- por ejemplo, en el 2013 unos (pocos) medios de prensa se interesaron por correos filtrados en los que se mencionaba un plan secreto de la administración del Presidente Barack Obama para endosar a las autoridades de Siria el uso de armas químicas: véase al respecto artículo titulado “U.S. ‘backed plan to launch chemical weapon attack on Syria and blame it on Assad’s regime’“, retirado luego del medio que lo publicó inicialmente (MailonLine) y “capturado” por blogueros y algunos sitios como al que lo referimos en este enlace..

- por otra parte, en noviembre del 2016, un informe divulgado hizo ver que ISIS (o Daesh) es una entidad no estatal que posee también armas químicas y que las usa tanto en Siria como en Irak (véase nota del New York Times).

A raíz de un informe de inteligencia proporcionado por Estados Unidos en el caso de un episodio similar en abril del 2017 ocurrido en Siria, un reconocido académico del MIT de Massachusetts como el profesor Theodor Postol, denunció lo que denominó en sus conclusiones como:

"... an obviously false, misleading and amateurish intelligence report" (véase informe completo titulado "A Quick Turnaround Assessment of the White House Intelligence Report Issued on April 11, 2017 About the Nerve Agent Attack in Khan Shaykhun, Syria", p.4). Como era de esperar, este tipo de disonancia en Estados Unidos no tuvo mayor eco en medios de prensa norteamericanos y/o internacionales.

Ante estas y muchas otras dudas existentes, el endoso sistemático del uso de armas químicas, sin ningun tipo de investigación, a las autoridades sirias despierta cada vez mayores dudas, que solamente una investigación realizada in situ con expertos independientes, auspiciada por los entes técnicos de Naciones Unidas, podrá despejar.

La legalidad internacional puesta en jaque
En un artículo publicado horas antes de la orden dada por el Presidente de Estados Unidos de iniciar los bombardeos en Siria, la Profesora Mary Ellen O'Connell (Universidad de Notre Dame) concluía sus reflexiones señalando que:

" In other words, he plans to violate the prohibition on the use of force to send the message of how important it is to comply with the law on chemical weapons. And he is doing so with relish as he tweets, ‘Get ready Russia, because [the missiles] will be coming, nice and new and “smart!”’. French President Macron has actually chosen to encourage Trump and Britain’s Prime Minister May is still considering options. There should, however, be only one option for States committed to the rule of law: Use the means available in international law to seek accountability for law violations. It is a dangerous moment in history to do anything else."

(véase artículo titulado "Unlawful Reprisals to the Rescue against Chemical Attacks?", publicado por EJIL-talk y disponible  aquí).

Una leve sensación de "déjà vu"
A raiz de un espisodio ocurrido en Siria en abril del 2017, habíamos tenido la oportunidad de analizar las distintas posiciones oficiales (véase nuestra breve nota titulada "Armas químicas en Siria: Consejo de Seguridad y Estados Unidos"). En aquella oportunidad, Estados Unidos consideró contar con información suficiente responsabilizando a Siria para lanzar un ataque aéreo pocos días después de forma solitaria, a modo de represalia: esta acción militar de Estados Unidos se dió en clara violación a la legalidad internacional: remitimos al respecto al análisis del Profesor Marko Milanovic (Universidad de Nottingham) titulado "The Clearly Illegal US Missile Strike in Syria" publicado en el EJIL-Talk y disponible aquí. Este mismo académico publicó un artículo similar llegando a las mismas conclusiones luego de la reciente acción colectiva objeto de estas reflexiones, diferenciando no obstante la posición del Reino Unido con relación a la de Francia y de Estados Unidos:

"To conclude, the UK’s humanitarian intervention argument is so bad even on its own terms that it is clear why the US and France chose to stay silent – no legal argument is in their view a better option than a palpably bad one"

(véase su texto titulado "The Syria Strikes: Still Clearly Illegal", publicado en EJIL-Talk y disponible  aquí).

Con respecto a la discusión que se dio en aquel mes de abril del 2017 en el seno del Consejo de Seguridad, remitimos al lector a nuestra breve nota titulada "Chemical weapons in Syria and UN Security Council: no resolution adopted. Would you like to know why?" y disponible aquí. En aquella ocasión, fueron tres las versiones de proyectos de resolución que circularon. Por parte de América Latina, los delegados de Bolivia y de Uruguay fueron los invitados a externar criterios sobre estas tres propuestas (véase el texto de las tres propuestas reproducidas en nuestra breve nota titulada "América Latina durante la discusión sobre armas químicas en Siria del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas" publicada en el sitio de Ius360 y disponible aqui).

Fuente: https://www.alainet.org/es/articulo/192300

martes, 17 de abril de 2018

Los sindicatos en EEUU, inesperados aliados de los trabajadores sin papeles

Mike Elk The Guardian / El Diario (España)

Algunas organizaciones sindicales en la construcción llegaron a delatar en el pasado a trabajadores sin papeles a la policía de inmigración.

Manifestación en favor de los derechos sindicales en Nueva York el 24 de febrero en una movilización nacional con motivo del recurso en el Supremo. Manifestación en favor de los derechos sindicales en Nueva York el 24 de febrero en una movilización nacional con motivo del recurso en el Supremo. Erik McGregor / ZUMA PRESS

Mientras la Administración de Trump lleva hasta el lugar de trabajo su lucha contra los trabajadores sin papeles, algunos sindicatos de EEUU están defendiendo a sus afiliados y creando un nuevo frente en la batalla entre el Partido Republicano y los trabajadores organizados.

A Hugo Mejía Murguía, un trabajador sin papeles del norte de California, lo llamaron en mayo por un trabajo. Fue un turno que cambiaría su vida y se convertiría en el inicio de una campaña nacional.

Cuando llegó a la base de la Fuerza Aérea de Travis en Fairfield (California), la policía militar llamó al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) al comprobar en su carné de conducir de California que Mejía Murguía no tenía papeles de residencia. Cuando el ICE se presentó en el lugar también detuvo a Rodrigo Núñez, otro trabajador sin papeles.

"Mi vida cambió, en solo cinco o diez minutos sentí que lo había perdido todo", dijo a The Guardian Mejía Murguía, padre de tres hijos.

Dos semanas después, su esposa fue a visitarlo a un centro de detención de inmigrantes. Asombrada, escuchó que el Sindicato de Pintores Local 82 al que pertenecía su marido había contratado a un abogado para defenderlo. "Yo pensaba que mi afiliación al sindicato me servía para trabajar y tener un seguro para mis hijos. Nunca se me ocurrió que mi sindicato me fuera a ayudar en un caso como este, fue increíble", dijo Mejía Murguía.

Bajo la bandera #FreeHugo, su sindicato hizo todo lo posible por él, organizando manifestaciones en todo el país para evitar su deportación.

Para Mejía Murguía, la presión fue intensa. "Un par de veces intenté dejarlo. Era tan difícil estar lejos de mi familia; era duro verlos llorar al otro lado del cristal, sin poder tocarlos cuando venían a visitarme", dijo. "Cuando me dieron las cartas y vi el apoyo, me emocioné y me sentí menos solo con mi caso".

Tras 204 días de detención, el 22 de noviembre fue finalmente puesto en libertad gracias al activismo de su sindicato en las calles y en los tribunales. Le concedieron el permiso de residencia por motivos de asilo político. Rodrigo Núñez tuvo menos suerte. Lo deportaron a México.

Una fuerza laboral migrante
Los diferentes destinos de Núñez y Mejía Murguía ponen de relieve una división dentro del movimiento sindical en lo referido a los trabajadores indocumentados, cada vez más presionados bajo la Administración de Trump.

El sindicato de Núñez, la Hermandad Unida de Carpinteros (UBC, por sus siglas en inglés), no lo defendió. Mientras en las últimas décadas el Sindicato de Pintores ha decidido abrazar la causa de su fuerza laboral, cada vez más inmigrante, la relación con los inmigrantes de la UBC es mucho más tensa.

En marzo del año pasado el representante del Consejo Regional de Carpinteros del Noreste Bill Bing llegó a admitir ante el periódico Buffalo News que su sindicato llamaba al ICE regularmente para denunciar la presencia de trabajadores indocumentados en construcciones del norte del Estado de Nueva York.

"Hay muy buenos contratistas, trabajando con sindicatos locales o no, que sufren las consecuencias de estos negocios sucios", dijo Bing a Buffalo News.

En los Sindicatos de la Construcción de América del Norte, los dirigentes han sido tradicionalmente blancos. Los grupos de derechos civiles les han pedido una y otra vez que admitan a afroamericanos. Durante décadas, sindicatos como la Hermandad Unida de Carpinteros han llamado a las autoridades de inmigración para deportar a los trabajadores indocumentados.

Pero la actitud cambió en las últimas dos décadas, desde que los sindicatos de la construcción trataron de afiliar a más trabajadores indocumentados. En la era de Trump, muchos dirigentes sindicales ven una oportunidad para acelerar esos cambios.

"¿Ha intensificado nuestros esfuerzos la era de Trump? Por supuesto", dice el presidente de la Unión de Pintores, Ken Rigmaiden. "Hay demasiadas razones para enumerarlas todas, pero una en particular es que se está obligando a 11 millones de inmigrantes a regresar al dinero negro de la economía de la construcción, donde prosperan el robo de salarios y la intimidación".

Desde que fue elegido en 2013 como el primer presidente afroamericano del sindicato, Rigmaiden ha liderado los esfuerzos para lograr que los sindicatos de la construcción se hagan cargo de los inmigrantes.

En julio de 2017, Rigmaiden contrató a Neidi Domínguez para que coordinara la campaña estratégica nacional del Sindicato de Pintores. Con 30 años, Domínguez había emigrado de México a los Estados Unidos cuando tenía 9. Vivió indocumentada hasta los 25.

Domínguez es la primera mujer latina en dirigir uno de los principales departamentos del Sindicato de Pintores. No solo se ha esforzado para aumentar la presencia y actividad de su propio sindicato en temas de inmigración. También está presionando a otros sindicatos para que sean más activos.

La opinión de los dirigentes como Domínguez es que los sindicatos de la construcción deben hacer más por los trabajadores inmigrantes si quieren sobrevivir, teniendo en cuenta que la mayoría de los nuevos miembros de la fuerza laboral en la construcción son latinos.

Los trabajadores ya no son solo blancos
"Durante mucho tiempo, los oficios de la construcción no han estado ocupados sino por un grupo de hombres blancos; eso está cambiando, pero no a la velocidad que haría falta", dijo Domínguez.

Bajo la dirección de Domínguez, el sindicato contribuyó al lanzamiento de Familias Trabajadoras Unidas, la coalición que ha servido para aglutinar los esfuerzos de los sindicatos en la protección a los trabajadores amenazados por la deportación. También exige a los sindicatos que sean más inclusivos con los inmigrantes.

Debido a los cambios de la Administración de Trump con relación a los trabajadores indocumentados, el Sindicato de Pintores es uno de los muchos que se ha convertido en santuario para inmigrantes, con programas para defender a sus miembros frente a la amenaza de la deportación.

No solo los sindicatos se han comprometido más con sus miembros inmigrantes enfrentados a la posibilidad de la deportación. Sus políticas hacia fuera también han comenzado a cambiar.

Durante los debates de 2013 sobre inmigración, la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (la mayor central obrera de Estados Unidos, AFL-CIO por sus siglas en inglés) adoptó oficialmente el uso del sistema online E-Verify para verificar la documentación de los trabajadores de la construcción. Aunque algunos sindicatos todavía usan E-Verify, muchos dirigentes sindicales han notado un cambio.

Uno de los factores que han contribuido en el giro hacia la izquierda de los sindicatos de la construcción ha sido el surgimiento de los dirigentes sindicales latinos. Mitad mexicano, mitad polaco y residente en Racine (Wisconsin), Randy Bryce es uno de los más conocidos. Trabaja en la siderurgia. Lo llaman "bigote de hierro" por su distintivo vello facial. Su popular campaña contra el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, lo ha convertido en un éxito de las redes sociales.

Pese a vivir en un distrito del sureste de Wisconsin donde los latinos sólo representan el 5% de la población, Bryce ha hecho de la reforma migratoria el tema central de su campaña. Fue arrestado hace poco durante una protesta contra el rechazo de Ryan a la Dream Act que protegía a los jóvenes indocumentados criados en Estados Unidos.

"A la gente le está llegando el mensaje", dijo Bryce. "Yo le digo a la gente que todo el mundo está tratando de llegar al sueño americano. Cada vez es más difícil de encontrar, pero son ellos los que están arriesgando sus vidas intentando venir para encontrarlo. No es culpa de ellos, es de los jefes que tratan de mantenernos con la bota encima".

Traducido por Francisco de Zárate

Fuente:
http://www.eldiario.es/theguardian/sindicatos-EEUU-inesperados-aliados-trabajadores_0_753125054.html

Nota:
Comprendéis ahora por qué Hitler suprimió los sindicatos, confiscó sus bienes y encarceló y asesinó a la mayoría de sus miembros dirigentes o cuadros? (Por cierto con las riquezas confiscadas levantó la fabrica Wolkswagen, un robo y crimen más, sin consecuencias, nadie fue nunca juzgado. La fábrica llegó a tener mas del 80% de trabajadores esclavos en régimen de terror (1))  Por qué, la Esperanza Aguirre, tb los ha querido eliminar y los ignora?  O la Tacher luchó con policías a caballos para romper las huelgas,... Todos contra los sindicatos, (ahora muy de moda, incluso formando "Plataformas" que nadie sabe que esconden) no por las malas cosas que hacen o los errores, que también los cometen, sino por sus aciertos y bondades, como refleja la noticia.
1) El escándalo de Volkswagen. Cómo, cuándo y por qué Volkswagen manipuló las emisiones de sus vehículos. Jack Ewing (Periodista del NYT)

lunes, 16 de abril de 2018

57 libros admirables para entender la vida. Una antología reúne estudios para crear una lista de títulos capitales de las letras occidentales, sin “caer en lo políticamente correcto”, según su coordinador, Jordi Llovet.


  Peggys Point Lighthouse, Peggys Cove/ Phare de Peggy2s Point, Peggy (de internet)
Se dice de algo que es admirable cuando se le tiene singular estima por juzgarse sobresaliente y extraordinario. Y ese es el hilo que ata los 56 títulos que conforman el haz libresco de La literatura admirable (Pasado & Presente), que el que fue primer catedrático de Literatura Comparada de Cataluña, Jordi Llovet, ha compilado y analizado junto a 43 colaboradores de alta alcurnia filológica y lectora, desde Francisco Rico y Fernando Savater a Isabel de Riquer y Joaquim Mallafré, pasando por los ya desaparecidos Luis Izquierdo y José María Valverde.

“Tengo gran vocación por la incorrección, o sea que aquí faltan muchos representantes de determinados colectivos, zonas geográficas…Tampoco se trataba de hacer un canon, ni mucho menos caer en lo políticamente correcto: este libro no tiene prejuicios, es una selección de títulos que animen a leer de entre el ovillo de la literatura occidental, ya que tampoco lo es de la literatura universal porque no creo en ella”, sienta rápidamente las bases del volumen su coordinador.

De la Biblia (“está el prejuicio de que es un libro religioso, pero es gran literatura”) a la Lolita de Vladimir Nabokov, en un “gran respeto al continuum de la tradición occidental”, el libro es presentado por alguno de sus grandes expertos a partir de textos que, mayormente, fueron los que utilizaron en su día para unas Lecciones de Literatura Universal impartidas en el Institut d’Humanitats de Barcelona, del que Llovet es una de sus almas. Tras las claves de cada obra, atrapada en una rica tela de araña literaria y cultural de la época, el catedrático aconseja la mejor edición que ha leído en la lengua original para, luego, hacer lo propio con dos o tres publicadas en castellano y salpimentarlo con cuatro o cinco estudios específicos.

Sabe Llovet qué recomienda porque, lector de “unos 10.000 títulos” de los 40.000 que atesora en su biblioteca, tiene, por ejemplo, “unas 40 ediciones” del Quijote o “unas veinte” de Moby Dick, dos de las obras analizadas en el volumen. Devorador de libros, como manda la tradición “seguramente judía”, de los de lápiz en mano (tiene junto a su sofá de cinco calibres porque “cada papel demanda un grosor”), anotador de lo más inverosímil (posee centenares de fichas con citaciones de libros clasificados por conceptos como “paraguas”, “tirar pañuelos para seducir” o “calvicies”: “la literatura está hecha de detalles”), también es raudo y astuto al responder a supuestas sorpresas del índice, como que sólo haya, amén de referencias a las Baladas líricas de Wordsworth y Coleridge y a la obra poética global de Rubén Darío, un par de libros de poesía contemporánea, los Cantos de Leopardi y La tierra baldía, de T.S. Eliot. “Son una excepción porque la poesía suele dar buenos poemarios, pero no libros; quizá podría haber entrado también Carles Riba..., pero es que, además, hoy se lee más narrativa que poesía”.

Más que alguna inevitable ausencia (no hay obra alguna de Thomas Mann, “pero está Robert Musil y su El hombre sin atributos… Sí, se podría haber añadido, como el Tirano Banderas de Valle Inclán, el mejor prosista en castellano desde Cervantes”), llama la atención la inclusión de títulos poco canónicos, como La Princesa de Clèves, de Madame de Lafayette, una de las tres únicas mujeres incluidas. “Es de los mejores libros seleccionados: es la primera novela psicológica de la literatura; de esa, tengo diez ediciones”.

Igual de chocante es la apuesta por Las amistades peligrosas, de Pierre Choderlos de Laclos. “Es el mejor ejemplo de la emancipación de la mujer en el XVIII, de su poder obtenido desde la conversación de los salones literarios y del celestinaje, pero claro, has de situarte en el siglo y el lector de hoy no sé si ve la novedad”. En otros casos, sorprende la valentía en la elección de la obra que representa a un autor, que no siempre es la más emblemática. Así ocurre con las hermanas Brontë, de las que no se selecciona Cumbres borrascosas de Emily sino Villette de Charlotte; o James Joyce, donde luce Dublineses por Ulises; o William Faulkner, de quien se elige ¡Absalón, Absalón! y no El ruido y la furia… “Villette no es mejor que Cumbres borrascosas, pero es más fácil de leer y generará más lectores, amén de que así damos a conocer otra gran obra; lo mismo con el Ulises, que, a pesar de ser más inteligible de lo que se dice, habría asustado a la gente por ese prejuicio, o El ruido y la furia, de la que no hubieran entendido nada… En cualquier caso, todos los títulos son, al menos, de una puntuación de ocho sobre 10; son admirables. ¿Que hay más? Seguro, pero estos son estimulantes y generan amor a la literatura y a la lectura por la vía rápida; no es un canon académico, sino que se mueve entre lectores con gusto y los sabios de la Academia”. Hacia el final del volumen, Terenci Moix (que tradujo en su día Suave es la noche) comenta El gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald (“demostró ser un fino lector”) y lo cierra El cuaderno gris, de Josep Pla, la única no ficción junto a las Crónicas de Ramon Muntaner. “Si quieres entender la historia del siglo XX catalán has de recorrer a Pla, como pasa con Balzac para entender la Francia de la primera mitad del XIX”. Pero están todos: Dante, Shakespeare, Cervantes, Borges…, y hasta el Voltaire de Cándido, de los preferidos de Llovet: “Tengo 40 o 50 ediciones, al menos… Es de rabiosa actualidad: es una crítica a ese optimismo de Leibniz, esa tontería de que vivimos en el mejor de los mundos, algo que, al menos, desde 1972 se acabó”. Parte de ese pesimismo llovetiano se traslada también a la dificultad de encontrar vivos estos títulos hoy en las librerías españolas, fruto de una demanda casi inexistente. “Leer a los clásicos requiere un traslado epistemológico en el tiempo y una preparación de base; la enseñanza de la literatura es muy endogámica, no se aborda bien la literatura universal… El Instituto Cervantes o la Institució de les Lletres Catalanes deberían promocionarla; está por hacerse una buena y sistemática colección; en Cataluña se intentó con la serie Mejores Obras de la Literatura Universal (MOLU), que lanzó Edicions 62, pero era en traducciones ilegibles… Hoy, apenas editan literatura universal como filosofía y con continuidad sellos como Edicions de 1984, en catalán, y Alba y Cátedra, en castellano”.

A pesar de que hace tiempo ya que ve pender una espada de Damocles sobre el mundo de la lectura (“al libro, al leer, le quedan 50 años a lo sumo: requiere tiempo y paciencia, virtudes que han desaparecido”), Llovet se refugia en Elias Canetti: “Decía que nunca hacía deporte porque la mente ahí no actuaba para nada; pues eso: el espíritu actúa más que nunca con la música clásica, y la mente actúa más que nunca con la lectura; la literatura es una interpretación del mundo: la vida no enseña; en la calle encontrarás el mundo, pero no lo entenderás”. Con La literatura admirable, al menos, hay la esperanza de que un poco, sí.

‘LOLITA’ Y LAS LEYES DEL FEMINISMO
Defiende Jordi Llovet, colaborador de Quadern, el suplemento cultural de la edición catalana de EL PAÍS, que más vale leer un centenar de libros que muchos más, eso sí, con la condición de que sean buenos y se relean sistemáticamente. “Siempre será mejor leer poco y a fondo, que leer distraídamente: los buenos libros siempre destilan alguna lección”, opina, contraponiéndolos a los que leen los jóvenes en su etapa formativa, quienes “de tanto leer literatura mala ya no saben discernir la que es buena de la que no”. No dice que, “de momento”, la literatura esté acabada, pero sí sostiene que lo está “la tradición literaria”: “A causa de la postmodernidad y la magnífica incultura de muchos escritores de nuestros días, ya no se escribirán muchos más libros basados en la herencia de la tradición occidental, que es riquísima y había sido la base de muchas narraciones, hasta en el caso de Franz Kafka”. El desconcierto imperante es tal que hasta uno de los libros admirables, Lolita, de Nabokov, tiene hoy detractores en el mundo occidental que lo vetarían. “Es un libro extraordinario por sus valores estéticos, y hasta morales. Si las ultrafeministas lo critican es porque hacen una lectura sesgada y dogmática. Ellas se lo pierden… Puede pasar perfectamente que un adulto pierda el juicio por una chiquilla: las leyes del deseo no son las mismas que las leyes del feminismo”.

https://elpais.com/cultura/2018/03/29/actualidad/1522342415_192894.html

domingo, 15 de abril de 2018

Washington no tenía permiso de ONU ni pruebas del uso de armas químicas por parte del Gobierno. Reacciones de rechazo mundial al ataque de EE.UU. a Siria.

Desde 2014 EE.UU. ha realizado varios acciones en contra de Siria. El viernes la ofensiva lanzada, también por Reino Unido y Francia, combinó ataques aéreos y misiles proyectados desde buques.

Naciones del mundo han repudiado el nuevo ataque de Estados Unidos contra Siria, perpetrado el viernes en coordinación con Reino Unido y Francia.
  1. "El pueblo sirio es un pueblo de paz, es un pueblo trabajador, no es un pueblo que quiera la guerra", resaltó el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. 
  2. Protestan en Estados Unidos contra ataque aéreo en Siria
  3. Los manifestantes sostenían carteles con frases como "No war on syria" ("No a la guerra en Siria").

Quién era Kurt Gödel, el hombre que caminaba con Albert Einstein (y al que comparan con Aristóteles)

Kurt Gödel y Albert Einstein
Eran una pareja singular, por varios motivos.

El que llevaba su camisa arrugada, pantalones holgados sostenidos con suspensores y sus rebeldes rizos blancos, llevaba tiempo ya sorprendiendo a los residentes de Princeton, Estados Unidos, con sus largas caminatas -algo poco común en esa época por esos lares- durante las que a menudo se le veía disfrutando de un helado.
Se trataba nada menos que de Albert Einstein, quien ya para esa década de 1930 era el científico más famoso del mundo.

Pero ahora lo acompañaba un hombre más joven, con una vestimenta más tradicional, gruesas gafas y una expresión austera.

Aunque no tan famoso, era muy conocido, particularmente en los círculos académicos por haber "sacudido los fundamentos de nuestra entendimiento (…) de la mente humana", según declaró la Universidad de Princeton al otorgarle un doctorado honorario.

El acompañante de Einstein era el matemático austríaco Kurt Gödel, a menudo descrito como el más grande filósofo lógico desde Aristóteles.

Dos décadas y media
Ambos habían llegado a Princeton debido al Tercer Reich, uno por ser judío y el otro por escapar su destino como soldado del ejército nazi.

Ambos rechazaban la teoría cuántica, en contra de la corriente dominante.

Y ambos compartían una experiencia que los hacía verdaderamente excepcionales: habían cambiado nuestra percepción del mundo cuando tenían 25 años de edad.

Einstein con su brillante E=mc2 y Gödel con su descubrimiento de que nunca puedes estar seguro de que 1 no es igual a 0.
Y, mucho más, en ambos casos.

El señor "por qué"
Gödel había nacido en Austria en 1906, un año después de que Einstein probara que el tiempo, como hasta entonces había sido entendido, era ficción.

Su familia le dio el apodo de "señor por qué" y su inmensa curiosidad lo llevó a explorar desde lenguas y religiones hasta historia y matemáticas.

Fue esta última la que lo cautivó y para cuando, a los 18 años, llegó a la Universidad de Viena, ya sabía todo lo que sobre ella le podían enseñar en los cursos regulares.

Eventualmente, se interesó por la lógica matemática, "una ciencia anterior a todas las otras, que contiene las ideas y principios que subyacen a todas las ciencias", según dijo.

La revolución godeliana
Hasta el cambio del siglo pasado, la matemática ofrecía esa valiosa cualidad llamada certitud: era un mundo en el que todo era verdadero o falso, correcto o errado y si te aplicabas con tesón siempre podías llegar a descubrir cuál era cuál.

No obstante, cuando en 1900 el Congreso Internacional de Matemáticos se reunió en París el ambiente era de esperanza y pero también inseguridad.

Si bien la edificación de las matemáticas era grande y bellamente decorada, sus cimientos, llamados axiomas, habían sido sacudidos.

Su consistencia estaba siendo cuestionada y parecía que posiblemente eran paradójicos.

Pero durante el congreso, un joven llamado David Hilbert estableció un plan para reconstruir los fundamentos de las matemáticas, para hacerlos consistentes, abarcadores y libres de paradojas.

Hilbert era uno de los matemáticos más grandes que jamás haya existido, pero su plan fracasó espectacularmente debido a Kurt Gödel.

Con su tesis de doctorado, Gödel le puso punto final a ese sueño.
Demostró que había algunos problemas en las matemáticas que eran imposibles de resolver, que la brillante y clara llanura de las matemáticas era en realidad un laberinto repleto de potenciales paradojas.

Más puntualmente Probó que... en cualquier sistema formal axiomático consistente que pueda expresar hechos sobre aritmética básica hay enunciados verdaderos que no se pueden probar dentro del sistema y que la consistencia misma del sistema no puede ser probada dentro de ese sistema. Son los teoremas de la incompletitud y si te dejaron confundido, no estás sólo.

El mismo Russell admitió su confusión cuando se enteró.
"¿Debemos pensar que 2 + 2 no es 4 sino 4,001?", preguntó.

Hay más verdades que las que podemos probar
Quizás es cierto que "dar una explicación matemáticamente precisa de los teoremas sólo obscurece su importante contenido intuitivo para casi cualquier persona que no sea especialista en lógica matemática", como señaló el profesor emérito de Matemáticas del Harvey Mudd College Melvin Henriksen en la revista Scientific American.

Pero por suerte han habido varios intentos de poner en palabras sencillas los teoremas de la incompletitud para que todos comprendamos la inmensidad del logro de del "señor por qué".

Lo que Gödel hizo era usar matemáticas para probar que las matemáticas no podían probar todas en matemáticas.

Mostró que en cualquier sistema hay afirmaciones que son verdaderas pero que no se puede probar que lo son.

O, como lo expresó el escritor Thomas Pynchon en su novela "El arco iris de la gravedad", "cuando todo ha sido arreglado, cuando nada puede fallar o sorprendernos siquiera… algo lo hará".

El caso es que... Gödel cambió la forma en que entendemos qué es la matemática, y las implicaciones de su trabajo en física y filosofía nos llevan al límite de lo que podemos saber.

Los teoremas de la incompletitud revolucionaron las matemáticas e inspiraron a personas de la talla de John von Newman, quien creó la teoría del juego y Alan Turing, el creador del modelo de las computadoras que usamos.

Más tarde, resultaron invaluables para la ciencia de la informática, pues el reconocimiento de que hay cosas que no se pueden probar marcó un límite a lo que las computadoras pueden resolver, evitando la pérdida de tiempo tratando de hacer lo imposible.

Para algunos filósofos, los teoremas demuestran que la mente humana tiene una cualidad especial que no puede ser imitada por las computadoras: nosotros podemos entender que la "oración de Gödel es verdadera" pero las máquinas no.

Los teoremas han impactado otros campos del saber y muchos apuestan que seguirán haciéndolo, entre ellos el físico matemático y filósofo Roger Penrose, quien considera que podrían ayudarnos a descubrir una nueva física que devele el misterio de la conciencia.

Charlas y temores
Hacia finales de su carrera, cuando estaba semiretirado, Einstein le comentó a Oskar Morgenstern -uno de los cofundadores de la teoría del juego- que seguía yendo a su oficina sobre todo para tener el privilegio de caminar con Gödel, algo que hizo a menudo hasta su muerte en 1955.

Iban charlando desde y hacia el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, ese exclusivo club intelectual cuyos miembros tenían una sola tarea: pensar.

A eso se siguió dedicando Gödel, con la brillantez que lo caracterizaba. Pero algunos de esos pensamientos eran oscuros.

Siempre vivió atormentado por temores y uno de ellos era que lo envenenaran, por lo que se rehusaba a comer a menos de que su esposa Adele probara su comida primero.

Cuando ella se enfermó y tuvo que ser hospitalizada por un largo período, Gödel prácticamente dejó de alimentarse.
Por miedo a que lo mataran, murió de inanición, en 1978.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-43568588