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miércoles, 6 de septiembre de 2017

_- Nuestros esclavos. El azúcar habría seguido siendo caro para el consumo de masas si el trabajo de procurárselo hubiera recaído en obreros pagados (1)

_- Cualquiera que mire la lista de los libros más vendidos (y crea en ella) se dará cuenta de que en el apartado de ficción hay una novela que lleva allí casi un año: Patria, de Fernando Aramburu. Si mira en el de no ficción verá que hay un ensayo que lleva dos: Sapiens. Traducido al castellano por Joandomènec Ros para Debate, el libro de Yuval Noah Harari es una deslumbrante historia de esta especie desde que nuestros ancestros le ganaron la partida a los neandertales hasta casi hoy mismo. Visto quién gobierna el mundo, dudamos de que realmente ganaran. El historiador israelí se remonta a los tiempos en que “los humanos prehistóricos eran animales insignificantes que no ejercían más impacto sobre su ambiente que los gorilas, las luciérnagas o las medusas” para llegar a estos tiempos nuestros en que ya hemos demostrado lo que somos capaces de hacer con los gorilas y las luciérnagas. La venganza queda en manos de las medusas, tan proclives a la turismofobia.

Claro y riguroso, Sapiens está lleno de historias grandes (como el éxito de los dioses) y de historias pequeñas (como el éxito del azúcar). En la Edad Media el azúcar era un artículo de lujo que, escaso en Europa, se importaba de Oriente Próximo a precios desorbitados para su uso, con cuentagotas, en golosinas y medicamentos. Todo cambió con la conquista de América. Las nuevas plantaciones de caña facilitaron al Viejo Continente toneladas de la antigua delicatesse. El precio bajó radicalmente y Europa desarrolló un “insaciable gusto” por los dulces: pasteles, galletas, chocolate, caramelos, bebidas azucaradas, café y té. La ingesta anual de azúcar del ciudadano inglés medio pasó de casi cero a principios del siglo XVII a unos ocho kilogramos a principios del XIX. A finales del XX, la media mundial alcanzó los 70 kilos.

Por supuesto, el azúcar habría seguido siendo demasiado caro para el consumo de masas si el trabajo de procurárselo —intensivo, bajo un sol tropical y en condiciones insalubres— hubiera recaído en obreros pagados dignamente. O pagados a secas. La solución fue la mano de obra esclava, un tráfico manejado por empresas privadas que vendían acciones en las Bolsas de Ámsterdam, París y Londres que se consolidó como inversión segura. A lo largo del siglo XVIII el rendimiento de esas inversiones rondaba el 6%. Como apunta Harari, cualquier consultor moderno firmaría dividendos así. ¡Y todavía hay quien duda de la relación entre ese comercio y el progreso que hizo posible nuestra Revolución Industrial!

En 400 años, 10 millones de esclavos africanos fueron llevados a América (hay quien afirma que algunos millones más). Dos de ellos, a Latinoamérica. Es curioso que esos dos millones no hayan producido entre nosotros ni el 20% del cine y la literatura que la esclavitud ha generado en Estados Unidos. Por eso es tan importante un libro como La esclavitud en las Españas, publicado por José Antonio Piqueras en La Catarata. El libro de este catedrático de Historia en la Universitat Jaume I es un relato de terror y cinismo. El terror viene, en crudo, de las cifras que generó la trata: 280.000 muertos en la travesía transatlántica, 16 horas de trabajo al día y una media de vida de entre 15 y 20 años. Además, el mito de la “esclavitud suave” de los españoles frente a la de los anglosajones se desinfla ante la ordenanza de 1522 que establecía los castigos para los rebeldes: 50 latigazos la primera vez, amputación del pie si reincidían o estaban ausentes de la propiedad más de 10 días y pena de horca si volvían a fugarse.

El lado del cinismo no resulta mejor. Pese a que Pío II comparó en 1492 la esclavitud con el crimen, los clérigos destacaron como clientes de los negreros. Si el obispo de San Juan de Puerto Rico estuvo entre los mayores importadores de “piezas de ébano” —el lenguaje lo dice todo—, los jesuitas, en el momento de su expulsión (1767), contaban con tres ingenios azucareros, 12 haciendas ganaderas y 406 esclavos. Los laicos, por su parte, no son más presentables. Ni la gloriosa Constitución de Cádiz ni los independentistas cubanos promovieron la abolición pese a que —o quizás porque— Cuba llegó a ser la mayor productora de azúcar del mundo, con un 43% de su población formada por esclavos. Tampoco se salvan las autoridades. María Cristina de Borbón, madre de Isabel II, estaba entre los inversores más activos dos décadas después de que la trata se convirtiera en ilegal (1835) y antes de que la esclavitud fuera abolida en España (1886).

La madre de la reina rivaliza en el palmarés de tratantes con Antonio López, Josep Xifré y Pablo Espalza. Fueron, respectivamente, el primer marqués de Comillas, el primer presidente de la Caja de Ahorros de Barcelona y el fundador del Banco de Bilbao. Se dirá, para exculparlos, que solo eran personas de su tiempo, es decir, con los prejuicios que les correspondían. Pero también Francisco José de Jaca, José Antonio Saco y José María Blanco White (El sacerdote sevillano Blanco Crespo convertido al protestantismo, Sevilla, 1775-1841 Liverpool) vivieron esos tiempos y lucharon contra la esclavitud. (En marzo de 1964, en la calle Jamerdana de Sevilla, donde había nacido Blanco White, se descubrió una placa, en la que puede leerse: "Una vida dedicada a combatir la intolerancia").

La esclavitud en las Españas. José Antonio Piqueras. La Catarata, 2012. 264 páginas. 19 euros.

La esclavitud formó parte de la vida social en la historia de España de modo más extenso y prolongado que en el resto de Europa. Arraigada en la España medieval gracias a la transformación de la península durante ocho siglos en un escenario de cruzadas, el comercio y el trabajo esclavo fueron revitalizados a finales del siglo XV con la apertura de nuevas rutas de aprovisionamiento y la demanda de sometidos al cesar la servidumbre feudal. En la América española se inauguró una etapa con la esclavización del indio, a la que siguió el comercio transatlántico de africanos a Hispanoamérica. Fuente de trabajo y de extracción de las riquezas con las que se sostuvo el Imperio, la esclavitud en las Antillas contribuyó al despegue del capitalismo español. Este libro da cuenta de esta historia de deshonra y dignidad, a la vez que responde a cuestiones básicas como qué era un esclavo español, cuál era su valor y su uso en momentos históricos diferentes, cómo se gestionó su comercio y qué prácticas, expectativas de vida y estrategias de resistencia desplegaron los siervos para afirmar su personalidad y ganar espacios de libertad.

https://elpais.com/cultura/2017/08/25/babelia/1503658587_321442.html
(1) La afirmación del titulo es una de las muchas justificaciones para pretender defender la práctica de la esclavitud desde Aristóteles que negaba la posesión de "alma" a los esclavos hasta nuestros días. Los canallas no tienen límites,...
Aún perdura la esclavitud en muchas partes del mundo.

viernes, 4 de agosto de 2017

Nicolás Hernández Guillén presenta en Valencia los poemas y crónicas de su abuelo durante el conflicto. Nicolás Guillén, un poeta comunista en la guerra de España.

Enric Llopis
Rebelión

Reconocido como el Poeta Nacional de Cuba, la obra de Nicolás Guillén (1902-1989) lo es también política, epistolar y periodística (en los años 30 participó muy destacadamente en revistas como “Resumen” o “Mediodía”). Autor de “Motivos de son”, “Sóngoro Cosongo”, las “Elegías”, “La paloma de vuelo popular” y “El gran zoo”, su poesía introdujo las aspiraciones populares del negro. Tal vez en ese punto resida su carácter universal. Guillén permaneció exiliado en la etapa final de la dictadura de Batista, volvió a Cuba tras la victoria de la Revolución, en 1959, donde formó parte del Partido Comunista y se implicó en la edificación del socialismo. También fue uno de los fundadores y primer presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Un periodo de la biografía de Guillén reviste hoy máxima actualidad. Se trata del momento en que el poeta partió de México a España, con el fin de participar en el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, cuyo 80 aniversario se celebró el pasado cuatro de julio. Ese día del año 1937 se inauguró el Congreso en Valencia, capital de la II República desde noviembre del año anterior, debido al asedio que sufría Madrid. Se celebraron sesiones del magno congreso de escritores en Valencia, Madrid, Barcelona y París, en las que participaron más de un centenar de intelectuales antifascistas. En España Nicolás Guillén conoció a Antonio Machado, José Bergamín, Rosa Chacel, Luis Cernuda, Emilio Prados o Miguel Hernández; también se relacionó con Alberti, Neruda, César Vallejo y León Felipe; y se encontró con Octavio Paz y Alejo Carpentier.

Todavía en México, en mayo de 1937, Nicolás Guillén escribió “España. Poema en cuatro angustias y una esperanza”, que se publicó dos veces ese año. Este poema y otros del mismo autor, además de crónicas y evocaciones aparecen recogidos en el libro “España. Poemas y crónicas sobre una guerra antifascista”, presentado en el Centre Octubre de Valencia por el nieto del poeta, Nicolás Hernández Guillén. Editado por Sensemayá, en la publicación del texto han colaborado la Asociación Valenciana de Amistad con Cuba José Martí y el Ayuntamiento de Buñol (Valencia). Matemático de profesión (se doctoró entre La Habana y Belgrado), militante del Partido Comunista y presidente de la Fundación creada en 1991 para difundir el legado de su abuelo, Hernández Guillén recuerda la trascendencia de la guerra española de 1936 en Cuba. Se puso de manifiesto en vivas polémicas como las que mantuvieron el ultraconservador Pepín Rivero, director de “Diario de la Marina”, y el político Eduardo Chibás, fundador del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) en 1947 con un rotundo lema: “Vergüenza contra dinero”.

A las discusiones en los periódicos se agregó otro hecho de interés, el de los cubanos que se trasladaron a España para combatir como voluntarios durante la guerra civil; según algunas fuentes, llegaron a los 1.400, de los que más de un centenar fallecieron. “Cuba se convirtió en el país que más brigadistas internacionales aportó, proporcionalmente a su población”, subraya Nicolás Hernández Guillén. Otro ejemplo de compromiso palmario es el del periodista Pablo de la Torriente Brau, uno de los grandes reporteros de la historia cubana, fallecido en el frente de Majadahonda (Madrid) en diciembre de 1936, cuando informaba en calidad de corresponsal para las revistas “New Masses” de Nueva York y “El Machete” de México, entre otras. También fue designado Comisario de Guerra y miembro del Estado Mayor del 109 Batallón de la Séptima División. Tenía 35 años cuando murió de un balazo en el pecho; tres semanas antes había conocido a Miguel Hernández, quien le dedico una elegía. Las apasionadas cartas y crónicas de Pablo de la Torriente en España fueron publicadas en abril de 2016 por la editorial Dyskolo.

La crítica otorga a “España. Poema en cuatro angustias y una esperanza” un significado especial. Según Nicolás Hernández Guillén, se trata de una de las grandes elegías de su autor, “muy sentida, honesta y la única que tuvo un carácter urgente”. Porque escribía sus versos a mano y con lápiz, y después los dejaba reposar. Siempre tenía modificaciones que hacer. En la “angustia” primera –“Miradas de metales y de rocas”- repite el poeta a modo de estribillo: “Ni Cortés, ni Pizarro/(aztecas, incas, juntos halando el doble carro)./Mejor sus hombres rudos/saltando el tiempo”. Y en el núcleo de la elegía, lamenta: “¡Miradla, a España, rota!/Y pájaros volando sobre ruinas,/y el fachismo y su bota,/y faroles sin luz en las esquinas,/y los puños en alto,/y los pechos despiertos,/y obuses estallando en el asfalto/sobre caballos ya definitivamente muertos”. Así observa la realidad española en el poema “La voz esperanzada”: “Viéndote estoy las venas/vaciarse, España, y siempre volver a quedar llenas;/tus heridos risueños,/tus muertos sepultados en parcelas de sueños;/tus duros batallones,/hechos de cantineros, muleros y peones”.

Nicolás Guillén, Juan Marinello, Alejo Carpentier, Félix Pita Rodríguez y Leopoldo Fernández Sánchez integraron la delegación cubana en el Segundo Congreso Internacional de Escritores. Invitado el evento por Neruda y Alberti, Guillén intervino en dos ocasiones, en Madrid y la sesión de clausura en París. En uno de los discursos denuncia el rasgo antidemocrático principal del fascismo: dividir a la humanidad por criterios raciales. Dicen que existe una “pretendida raza superior, seguramente blanca y pretendidamente rubia”. Pero Guillén afirma que llega a España como hombre negro; y que ha nacido en un país donde los negros “representan una parte muy importante del pueblo, a cuya formación espiritual han contribuido”. Fueron 300 años de esclavitud que permiten, según el poeta, sufrir por la tragedia de la España republicana. Expresó también la misma idea en primera persona y en verso: “Yo,/hijo de América,/hijo de ti y de África,/esclavo ayer de mayorales blancos dueños de látigos/coléricos;/hoy esclavo de rojos yanquis azucareros y voraces;/yo chapoteando en la oscura sangre en que se mojan/mis Antillas”.

El acto organizado en el Centre Octubre por la asociación José Martí conmemoró también el 115 aniversario del natalicio de Nicolás Guillén. El poeta, afirma su nieto, reservó un gran amor y cuidado por los niños, “para él fueron lo más importante”. Puede constatarse en la literatura infantil del autor cubano, pero también en los discursos del Congreso de 1937. El poeta negro y antiimperialista contó el encuentro que mantuvo con un niño en un pequeño pueblo, camino de Madrid. El menor, que no había cumplido diez años, vestía con unos pequeños pantalones; pero lo llamativo eran los tatuajes que exhibía en los brazos: “mueran los fascistas” y “No pasarán”. El niño, que vivía con su madre, abandonó Madrid por culpa de las bombas fascistas. Su padre había muerto en el frente; también murieron dos hermanos de su edad, ametrallados por los aviones mientras jugaban en casa. “Aquí todos somos pobres”, le dijo el niño, “pero para que ganen los fascistas tendrán que matarnos a todos”.

Nicolás Hernández Guillén destaca la relación que trabó el poeta con los intelectuales españoles. “Alberti fue su gran amigo español, siempre pudo contar con él, incluso en los momentos más difíciles”. En febrero de 1959 escribe una carta a Rafael Alberti y María Teresa León, en la que les informa de los nuevos tiempos: “Aquí estamos en un clima de verdadera revolución y la consigna es protegerla y hacerla avanzar; visto de cerca, Fidel Castro mejora, si ello es posible, la excelente impresión que da visto de lejos”. Guillén entrevistó a Miguel Hernández en Valencia (“Un poeta en espardeñas”). Federico García Lorca murió fusilado el 18 de agosto de 1936, en el camino de Víznar a Alfacar (Granada). A Nicolás Guillén, la muerte de Federico “le conmocionó muchísimo”, destaca su nieto y presidente de la fundación. En la cuarta “angustia” le canta el poeta cubano: “¡Federico! ¿Dónde el gitano se muere? ¿Dónde sus ojos se enfrían? ¿Dónde estará, que no viene!” Además, Manuel Altolaguirre editó el libro “España. Poema en cuatro angustias y una esperanza”. En la revista “Mediodía”, Guillén calificó a José Bergamín de “un gran escritor católico”, “una inteligencia en carne viva”, que frente a los malabaristas de la palabra, profundiza en las “maravillosas dimensiones” de la realidad.

El autor de “Sóngoro Cosongo” visitó también los frentes de la contienda española, donde habló con dirigentes, soldados republicanos y voluntarios cubanos. El resultado de los escritos, entrevistas y apuntes se publicaron en la revista “Mediodía” y en un libro, “Hombres de la España leal”, editado en la capital cubana en 1938. Nicolás Guillén compartió la autoría y las entrevistas previas con Juan Marinello, también especialista en la obra de José Martí. Permaneció en España entre julio de 1937 y febrero de 1938. Unos meses antes de la llegada, negó en un texto publicado por la Universidad Autónoma de México la consideración de “artista puro”. Al contrario, se sentía vinculado a las inquietudes y angustias de la vida: “desde el amor, hasta el pago del alquiler de la casa”. Y a la misma “línea humana” que, Neruda, Machado, Alberti o Miguel Hernández. Por eso rechazaba la conversión del negro en mero exotismo. Y recordaba, en 1945, que millones de negros se debatían en el sur de Estados Unidos “en la más terrible esclavitud; víctimas de linchamientos, hambrientos, desesperados… No todo es tambor, macumba, rumba, vodú…”.

lunes, 24 de julio de 2017

Reino de España: ¿Quién mide el impacto de las políticas públicas?

En un momento donde España sigue afrontando duros controles presupuestarios mientras la desigualdad, el desempleo y subempleo y la pobreza severa afectan a buena parte de la población, la necesidad de implementar programas públicos más útiles y eficientes es acuciante. Nos enfrentamos a situaciones donde las soluciones del pasado no parecen darnos la clave para solventar los problemas de hoy, y todavía existe una gran ausencia de enfoques innovadores en el diseño de políticas públicas.

Aunque se proponen alternativas viables para aumentar la experimentación de políticas y la toma de decisiones basadas en la evidencia científica, España aún tiene un gran déficit a la hora de obtener datos que ofrezcan luz sobre los cambios que están produciendo los programas públicos sobre la población, una pregunta esencial en el proceso político pero que no suele ser abordada de manera suficientemente rigurosa.

Evitar este tipo de situaciones debería ser labor de una agencia de evaluación de políticas, que mida los impactos y demuestre en base a datos, no opiniones ni intuición, que un programa está funcionando según lo esperado. La evaluación es un elemento esencial para mejorar la eficiencia de los programas públicos.

Desde 2007, en España existe la Agencia Estatal de Evaluación de las Políticas Públicas y la Calidad de los Servicios (AEVAL), un organismo estatal dependiente del Ministerio de Hacienda cuya función es la de elaborar informes para favorecer el uso racional de los fondos públicos. Sin embargo, por varias razones -carencia de recursos, falta de personal preparado, falta de independencia y apoyo político, etc.- la Agencia no ha dado los resultados esperados.

La OCDE ha reclamado repetidamente la necesidad de reforzar la AEVAL, la publicación obligatoria de sus evaluaciones y la mejora de la coordinación entre ministerios e instituciones a nivel nacional y regional. La preocupante descoordinación entre instituciones y otras “serias deficiencias en los sistemas de gestión y control” han hecho perder a España más de €1.000 millones en fondos europeos para proyectos de transportes, energía, medio ambiente o investigación.

Es especialmente preocupante la ausencia casi total de información sobre evaluaciones de impacto en nuestro país. Este modelo de evaluación establece una relación causal basada en un conjunto de métodos experimentales y cuasi-experimentales como la asignación aleatoria (RCT) o la regresión discontinua. Las evaluaciones de impacto proporcionan información sobre los efectos que un programa puede tener sobre la población beneficiaria y conocer si dichos efectos son atribuibles a su intervención. Este uso de metodologías rigurosas son esenciales al contraponerse -o mejor, complementarse- con estudios de casos o anécdotas específicas, que solo pueden brindar información parcial y que quizá no sean representativos de los impactos generales del programa.

Por ejemplo, gracias a la evaluación de impacto podemos afirmar con certeza que las ayudas a la contratación incluidas en la última reforma laboral han sido inútiles para reducir el desempleo, pero esta evaluación no ha sido realizada por AEVAL sino por investigadores del Banco Central Europeo (BCE). De hecho, la Agencia no ha publicado ni una sola evaluación de impacto y la única mención en sus guías es para cuestionarlo como método de evaluación. Esta posición choca con la tendencia internacional que intenta formalizar este tipo de evaluación como elemento esencial de la experimentación de políticas públicas, que tiene el objetivo de probar modalidades de programas alternativos o innovaciones de diseño que permitan un mejor uso de los recursos.

Este uso de la metodología de la evaluación de impacto para dar con la forma más eficiente en la prestación de servicios, especialmente gracias a la economía del comportamiento, está haciéndose muy popular en otros países europeos. El modelo ha permitido a Finlandia experimentar con la Renta Básica Universal, a Reino Unido diseñar programas de empleo mucho más baratos y eficaces, o a Dinamarca mejorar la recolección de impuestos por medio del uso de nuevas tecnologías.

A la espera de una nueva agencia de evaluación

Los partidos políticos españoles tienen diferentes opiniones sobre el rol que debería jugar la evaluación de políticas, pero fallan en darle la prioridad necesaria como herramienta para mejorar la eficiencia del gasto público. El acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos de Febrero de 2016 señalaba la necesidad de reforzar la AEVAL como instrumento que ayudase a la regeneración política. Sin embargo, en el acuerdo posterior entre Ciudadanos y el PP para la investidura de Mariano Rajoy, esa exigencia se transformó radicalmente: En el punto 17 se apuesta por suprimir AEVAL y crear un instituto que, de forma “independiente, profesional y efectiva”, tenga competencias para evaluar la “eficacia y el coste” de las políticas y los programas sociales, incluyendo educación y sanidad. Es un cambio sustancial, aunque deja de lado temas como las políticas activas de empleo o de transportes, que también deberían ser evaluadas.

A principios de este año se publicaron varios artículos y editoriales reclamando la necesidad de formalizar este nuevo instituto de evaluación. Desde entonces el tema se ha estancado y no hay indicios de avance significativo, un elemento esencial si quieren que la nueva agencia sea funcional durante esta legislatura.

En el PSOE tampoco le han dado una gran prioridad entre sus reclamaciones. Durante las primarias, solo Patxi López mencionó levemente en su documento político la necesidad de “extender la auditoría de gasto y la evaluación de políticas y programas públicos para mejorar la eficacia, el impacto y la rentabilidad del gasto público”. Podemos también señalaba en su programa electoral la necesidad de crear un “Observatorio Ciudadano de Evaluación de Políticas Públicas y Rendición de Cuentas” vinculado al ciclo presupuestario, pero de forma igualmente escueta y sin especificar detalles esenciales sobre su diseño, metodología y función.

Del 5 al 9 de junio se desarrolló la Semana de la Evaluación en América Latina y el Caribe 2017, con gran apoyo de gobiernos de la región e instituciones internacionales, para presentar los últimos avances en evaluación de políticas públicas. España debería estar más atenta y dispuesta a aprender de sus colegas latinoamericanos, que nos llevan años de ventaja en esta materia: La independencia de la agencia de evaluación en México; la calidad econométrica de las evaluaciones de impacto en Colombia; la institucionalización del sistema de evaluación en Chile; o la elaboración de una Política Nacional de Evaluación en Costa Rica son elementos que deberían ser tomados en cuenta para mejorar la evaluación de políticas en España.

La creación de una institución autónoma que no tenga dependencia ministerial y que coordine todos los niveles de gobierno puede ser una buena idea, aunque no es un elemento único y esencial para el éxito de la agencia. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF) demuestra que es posible desarrollar entidades independientes de manera exitosa en nuestro país, pero que será un proceso complejo que creará desconfianza desde el poder político. Por ello, la sociedad civil organizada a favor de la transparencia y la rendición de cuentas deberían hacer suyo este reclamo y darle el seguimiento necesario.

La alternativa es que los ciudadanos sigamos sin herramientas suficientes que nos permitan conocer la eficiencia de políticas financiadas con nuestros impuestos, más allá de la opinión subjetiva de unos políticos que tienen intereses particulares en fomentar la percepción del triunfo o fracaso de un programa, y que derogan o proponen nuevas reformas sin suficientes criterios técnicos.

En un momento de la historia donde algunas evidencias son ampliamente cuestionadas, se necesita mejorar el proceso de obtención de datos para mejorar la toma de decisiones y disipar dudas sobre la credibilidad y legitimidad del proceso político. Sin embargo, muchos en la Administración todavía ven la evaluación como un coste y no como una inversión. Hasta que esa mentalidad no cambie, difícilmente podremos mejorar la calidad del debate sobre políticas públicas en España.

Hugo Cuello. Especialista en evaluación de políticas públicas y M & E de programas y proyectos, con experiencia el sector público, privado y académico en varios países.

Fuente: http://agendapublica.elperiodico.com/quien-mide-impacto-las-politicas-publicas-espana/

domingo, 23 de julio de 2017

Una visión naíf del referéndum. Ser catalán y español no son conceptos antagónicos. No ser independentista no significa ser fascista ni de Ciudadanos ni del PP. Este es el momento de tender puentes, de solventar diferencias e injusticias con genuina voluntad de diálogo.

Ya digo de entrada que este texto me parece prescindible porque lo escribo con el ánimo del que construye una cometa y la intenta hacer volar una tarde de domingo en la que no sopla ni una gota de aire.

La situación que vivimos en Cataluña en estos últimos tiempos posee particularidades que a mí, y sospecho que a mucha más gente, me parecen especialmente dañinas. Aquí enumero algunas; siéntanse libres de tachar las que quieran y añadir las suyas.

Desde hace mucho tiempo se promueve y fomenta continuamente el desprecio hacia los otros territorios del Estado español. Esto es una especie de cansina vuelta al patio del colegio: ese es tonto; el de más allá, un vagazo. Como persona viajada que soy puedo dar fe de que la tontería y la pereza no son patrimonio exclusivo de ningún pueblo del mundo. Si así fuera, ya me tendrían pidiendo asilo en la tierra de los perezosos. La pereza está muy infravalorada.

Se anteponen, antes que cualquier debate sobre qué hacer para mejorar la vida de los ciudadanos, las ventajas de una mítica tierra de promisión que pasa indefectiblemente por la “desconexión” de España, que, según sus partidarios, es algo con lo que soñamos desde la más tierna infancia los ocho millones de catalanes, ya que vivimos esclavizados, amordazados y sojuzgados por el perverso Gobierno central.

Inciso: vamos a ver, el Gobierno central que tenemos se las trae y no voy a ser yo la que diga lo contrario. La torpeza que siguen demostrando hacia la situación en que estamos es solo comparable a la actitud de las avestruces ante los avances de una manada de pumas. Pero de ahí a hablar de esclavitud y sojuzgamiento hay un trecho. Y en un mundo donde tanta gente es esclavizada y sojuzgada de verdad, que desde el Govern se hable en esos términos es sonrojante.

Que existe en muchos sectores de la población un sentimiento genuinamente nacionalista es innegable y merece el máximo respeto. Personas como Puigdemont o Junqueras han confesado —y les creo— la enorme ilusión que les hace la existencia de un Estado independiente. Es cuando imponen sus aspiraciones, asumiendo que todos las compartimos, cuando empiezan los problemas. No se han molestado en averiguar qué pensamos y por qué los que no compartimos esa ilusión.

Si los partidos lo pactan y se establece un marco legal, se podrá hacer una consulta

A mí me resulta extremadamente difícil dirimir cuáles son las diferencias reales entre un partido centralista de derechas y otro catalanista y nacionalista. Ambos, con diferentes acentos y talantes, se han ocupado de crear el nefasto campo de cultivo de la corrupción institucionalizada. Que Ignacio González y uno de los Pujol junior compartan cárcel tiene algo de justicia poética, pero ahora necesitamos justicia de la más prosaica para salir de este callejón sin salida que amenaza con enquistarse para los restos.

El debate sobre las esencias patrias ha engullido el debate sobre qué clase de sociedad queremos. Con la independencia, esto va a ser una mezcla de Shangri-La, Legoland y Ganímedes. Todavía estoy esperando que alguien me cuente cómo va a ser la nueva república independiente catalana. Si alguien tiene pistas, por favor que las comparta. A mí Legoland me gusta mucho, pero no quiero vivir en ella, debe de ser incomodísimo.

El baile de cifras de las balanzas comerciales e impuestos que se baraja para convencer al votante de las bondades de la absoluta necesidad de la independencia porque “España nos roba”. Este concepto ha calado en un gran sector de la población que se siente genuinamente nacionalista y que quiere y necesita encontrar alguna explicación para la crisis económica y que, por razones que se me escapan, está convencida de que ser catalán es mucho mejor que ser español. Ante esto, déjenme que les dé una noticia en exclusiva: ninguna de las dos cosas es una bicoca, pero hay cosas bastante peores. Se me ocurren bastantes. Llegado este punto, honestamente yo ya no sé si España me roba más que Amazon, Zalando o el operario que me ha soplado 400 euros por arreglarme en cinco minutos el aire acondicionado. Yo, sinceramente, me he perdido en este debate de cifras y competencias.

Hay que dejar de estar absortos en nuestro ombligo y elevar la vista más allá de banderas y agravios

Lo peor: este estado de cosas, con amenazas apocalípticas constantes desde el Govern y el pétreo “no sabe, no contesta” desde el Gobierno, hace que no haya cabida para ningún tipo de reflexión o diálogo sereno. Los que no pensamos que la independencia sea la mejor de las ideas inmediatamente somos descalificados como fascistas, vendidos al Gobierno central y un sinfín de lindezas. O, en el mejor de los casos, somos invisibles y se nos barre del ágora pública. Otro notición: no ser independentista no significa ser fascista ni de Ciudadanos ni del PP. Significa simplemente que pensamos que ser catalán y ser español no son conceptos antagónicos. Respecto a la consulta, si los partidos políticos lo acuerdan, si se cambia la Constitución —que se puede cambiar— y se establece un marco legal, ¿por qué no?

Pero un referéndum convocado unilateralmente sin censo y sin ningún control, con el argumento de que basta la mitad más uno para declarar la independencia, no, gracias. Quiero recordar aquí que cuando se convocó el referéndum en Quebec, los porcentajes requeridos para una decisión de ese calibre fueron establecidos por la Corte Suprema con la premisa de que a partir de una clara y rotunda mayoría (no la mitad más uno) habría una obligación por parte del resto del país a renegociar el encaje de Quebec en Canadá.

Y ahora viene la coletilla definitivamente naíf (o buenista o ingenua o boba) de este texto, lo digo por si quieren abandonar ahora: este no es el momento de crear más fronteras, ni muros ni barreras. Este, quizás más que nunca en la historia, es el momento de tender puentes, de centrarnos en las cosas que tenemos en común, de solventar las diferencias y las injusticias con auténtica y genuina voluntad de diálogo, de enfrentarnos juntos, todos los europeos en un marco federal, sin distinciones de pasaportes, a los desafíos de un mundo descabezado, convulso, ardiente, complejo y terrible.

Es el momento de dejar de estar absortos en nuestro ombligo y de elevar la vista más allá de los límites de lo que consideramos nuestro, más allá de nuestras banderas —por mucho que las amemos—, nuestros agravios —por muchos que tengamos—, nuestro pasado. Yo no poseo demasiadas certezas, pero he vivido lo bastante para saber que construir, sumar y amar siempre es infinitamente mejor que destruir, restar y odiar.

Isabel Coixet es directora de cine.

https://elpais.com/elpais/2017/07/17/opinion/1500292963_456977.html

OTROS ARTÍCULOS DE LA AUTORA

viernes, 14 de julio de 2017

Entrevista al sociólogo Rubén Juste, autor de “Ibex 35. Una historia herética del poder en España” (Capitán Swing) IBEX 35: el gobierno de los grandes negocios

En 2016 la multinacional petrolera Repsol obtuvo unos beneficios netos de 1.736 millones de euros, el resultado más brillante del último cuatrienio. Los ingresos de los próceres de la entidad caminaron por la misma senda. El consejero delegado, Josu Jon Imaz, percibió 2,9 millones de euros; el presidente de Repsol, Antonio Brufau, 2,75 millones de euros y los miembros del consejo de administración de la petrolera se repartieron 12,75 millones de euros. Repsol es un ejemplo de esplendor en el IBEX 35 (índice de referencia en la bolsa española). Otro es el Banco Santander, que en el primer trimestre de 2017 alcanzó unos beneficios netos de 1.867 millones de euros, un 14% más que en los tres primeros meses de 2016. Las remuneraciones de la cúpula directiva son tan pingües como las de la entidad financiera. La presidenta, Ana Botín, percibió 7,37 millones de euros en 2016; el sueldo del vicepresidente, Rodrigo Echenique, se situó en 3,8 millones de euros, y el consejo de administración obtuvo retribuciones por un valor de 25,8 millones de euros.

El sociólogo Rubén Juste (Toledo, 1985) revela las vías por las que acumularon poder, los entresijos, las conexiones con la política y el modo de operar de las empresas del IBEX 35, cuyo valor en bolsa representa el 50% del PIB español, pero sólo pagan el 7% del total de los impuestos. En el libro “IBEX 35. Una historia herética del poder en España” (Capitán Swing), este sociólogo que realizó su tesis doctoral sobre las “puertas giratorias” explica en detalle los orígenes del “selectivo” en 1992, el peso del sector público en el impulso inicial, la orientación que imprimieron a los grandes negocios los gobiernos de Felipe González y Aznar, y aspectos como el aterrizaje de las corporaciones españolas en América Latina, convertida en un “centro importantísimo para la apropiación de excedentes”. Ruben Juste ha pasado los últimos años indagando entre los papeles de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y otras instituciones, con el fin de pergeñar un libro de cerca de 300 páginas que caracteriza lo que Podemos llama “La Trama”. De hecho, “en las moradas del IBEX habitan las cinco mayores fortunas de España”, resume el sociólogo.

-El año 1992 no sólo fue el de la Exposición Universal de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona. El 14 de enero de ese año nació el índice bursátil IBEX 35. Mencionas a 35 consejeros que proceden del Estado franquista. ¿Puede hablarse de un hilo de continuidad con las oligarquías de la dictadura? ¿Qué importancia tienen estos viejos apellidos en el IBEX de 2017?
Mil novecientos noventa y dos, como digo, es el año en que se prueban alianzas heterodoxas. Un símbolo claro es el del ex ministro de Economía, Miguel Boyer, que ese enero de 1992 posaba en la revista Hola mostrando su mansión y su familia junto a Isabel Preysler. Ese matrimonio, como símbolo de la beautiful people del PSOE, mostraba que las alianzas entre las viejas élites de la dictadura y los cuadros del partido socialista estaban de moda. Además, está el hecho de que Boyer ese año estuviera en la nómina de las Koplowitz, como consejero de Focsa. Casualmente, una empresa que se había llevado el 30% de la obra pública de las Olimpiadas, aunque no fuera la empresa más grande en ese momento.

Esas Olimpiadas son un ejemplo claro del transformismo que logra el PSOE con las viejas élites franquistas, a las que ponen en forma de cara a la incorporación al mercado único. La puesta en forma pasaba por reformular sus dominios clásicos: la banca y la industria. El partido socialista puso en forma al Banco Santander, al Banco Bilbao, al Central, pero no desbancó a sus dirigentes. Más bien, como ilustro en el caso de Banesto y Conde, el PSOE mostraba una cierta predilección por un núcleo asociado al OPUS y que hundía sus garras en el desarrollismo franquista. Era el núcleo de los tres “súper López”, con los que Solchaga y Mariano Rubio tenían mejor relación que con las bases del PSOE.

-¿Por qué fue tan importante el Estado y las empresas públicas en los inicios del “selectivo” español?
Las 7 empresas públicas en 1992 aportaban un tercio de la capitalización del índice, es decir, un quinto de las empresas del Ibex valían un tercio del Ibex35. De hecho la empresa de mayor valor del Ibex era Telefónica, la primera multinacional española, que bajo los mandos de un Solana, Javier, había ya empezado a expandirse por Latinoamérica.

Las empresas fuertes de capital privado pasaban por la banca o la energía, sectores productivos que no eran de gran tamaño si se compara con las grandes empresas industriales del Instituto Nacional de Industria. La reconversión industrial de los 80, promocionada y dirigida por Solchaga, tenía claro que las grandes empresas pasaban por heredar una parte de lo público. En los 80 se privatiza a una media de 7,5 empresas por año, empresas que eran rentables, ya que aportaban unos beneficios en su conjunto por valor de 4.700 millones de euros antes de su privatización, mientras las que generaban pérdidas lo hacían por valor de 700 millones. En cambio, el sector privado tenía poco músculo, y debían heredar parte del potencial de la empresa pública para competir internacionalmente, en un momento en que España se incorporaba al mercado común. Ejemplo lo dieron los bancos, que en los 90 luchaban por hacerse con la industria que se ponía en venta. Era el proyecto de Mario Conde, pero también el de Solchaga a través del Banco Central.

-“Las reformas estructurales no han ido mal en general, aunque mi partido no las comparta”, afirmaba el exministro de Industria y Economía del PSOE, Carlos Solchaga. ¿Por qué fue importante este político y economista en la historia del IBEX 35? ¿Qué fue la “Beautiful People del PSOE?
Hay que empezar aclarando que Carlos Solchaga no nace en el PSOE. Se lo encuentra una vez que ha salido del Banco de España y ha conocido a Luis Angel Rojo, Miguel Boyer, a Mariano Rubio, o a Carlos Bustelo. Se afilia al PSOE después de esta etapa, cuando ingresa en el Banco Vizcaya. A pesar de esta tardía afiliación, disfrutará de un inmenso poder sobre el PSOE, principalmente sobre Felipe González, que nunca torció una decisión del ex ministro. Esto lo acredita Jorge Semprún en su autobiografía, que retrata a un Alfonso Guerra solitario, sin capacidad de contestar una decisión del grupo de Solchaga. El poder de Solchaga se basaba en una red de relaciones que tenía el navarro, y que no tenía ningún otro de los miembros del gobierno. Era un intermediario necesario con la ortodoxia económica del franquismo y sus élites económicas, es decir, garantizaba la continuidad del círculo que controló el país desde el Plan de Estabilización de 1959. Ejemplo es la colocación de muchas piezas claves de ese grupo en el área industrial del Estado durante la etapa de Solchaga como Ministro de Industria.

-¿Quiénes formaban este sector tan influyente?
Un núcleo fundamental del grupo era Ferrovial, donde coincidían Leopoldo Calvo-Sotelo, Claudio Boada, Rafael del Pino, José María Amusátegui, José María López de Letona, o Mariano Rubio. Era un núcleo que ambicionaba el poder político y que lo consiguió plenamente en el tardofranquismo, con Carrero Blanco, con UCD, y luego con el PSOE. Tenían su propio Lobby, el Círculo de Empresarios, así como un proyecto: hacerse con el control del sistema financiero y el mercado de valores. Eso fue la beutiful people, y la síntesis es Ibercorp, un banco de inversión donde participaron los miembros socialistas del grupo y que supuso finalmente su caída. Es más, en 1988, Mariano Rubio, el gobernador del Banco de España, hizo 600 operaciones en bolsa a través de esta instrumental.

-Aznar empezó, llegó al gobierno en 1996. Su programa de “modernización” económica se resumía en devolverle el poder a la empresa. ¿Cómo se materializó esta idea?
Se materializó liquidando el poder que tenía el Estado sobre las grandes empresas públicas, al vender las participaciones que le quedaban. No es una estrategia muy diferente a la del PSOE, lo que le diferenciaba era el ritmo, ya que lo completaron en un corto periodo de tiempo. También las formas eran diferentes, y en vez de centralizar las relaciones en un grupo afín vinculado a un ministerio o a un pasado común, Aznar incluye a Génova 13, que se constituirá como el centro de creación de grandes empresarios. Era el momento de colocar a afines en las grandes empresas privatizadas, pero también en cajas de ahorros que financiarían años después las operaciones de la segunda beautiful people, la del PP, que abarcará a los constructores que hoy aparecen en los papeles de Bárcenas, y en muchos casos de financiación irregular que recorren todo el territorio.

-¿De qué modo actuaban?
El sistema era claro: detrás de un candidato debía ir un empresario. Eso agrandaba el sistema de coalición entre el poder económico y político que había en el PSOE. Aznar creo un gigante que creció durante el boom de la construcción y de las infraestructuras, y que hoy no sabemos cómo deshacernos de él.

-Uno de los grandes hitos se produce en 2010. Ese año las compañías no financieras del IBEX acumulan grandes apuros. Telefónica acumula deudas por valor de 45.000 millones de euros; y entre las seis grandes constructoras (Ferrovial, Sacyr, ACS, FCC, Acciona y OHL) suman una deuda de 65.334 millones de euros. ¿Cómo logran salir del pozo?
Los años de crisis fueron muy duros para las constructoras. En 2012 el Wall Street Journal escribió un artículo en el que hablaba de un riesgo sistémico en España, y apuntaba directamente a ACS como centro neurálgico y símbolo de ese riesgo. Ese año todos mirábamos a las cajas de ahorros, pero el problema era el valor de un negocio vinculado al ladrillo y las infraestructuras. En 2010, año de la campaña #Estoloarreglamosentretodos estas empresas presionaron para que se impusiera un marco laboral más favorable, lo hicieron primero con esta campaña tan mediática que financiaron, y después en verano con un ataque directo al gobierno para que aprobara una reforma laboral.

Mientras, el gobierno lanzó un programa de inversión de 17.000 millones destinado a grandes infraestructuras, justo el año de los primeros grandes recortes de Zapatero. Desde entonces, las constructoras han ido saliendo gracias a que el gobierno rescató a las Cajas de Ahorro y pudieron refinanciar muchos de los grandes préstamos que tenían con estas entidades. Con eso, y con la ayuda del ICO que les ayudó a salir al exterior. Pasaron de tener el 70% del negocio en España a un 30% actualmente. En la operación fueron fundamentales los cuadros del Estado que ficharon para la operación, así como el rescate de Bankia, la madre de las entidades de crédito de las grandes constructoras. Si hubieran dejado caer Bankia, las constructoras hubieran quebrado. El rescate tenía un fin claro: que no cayera la beautiful people del PP. Y el PSOE colaboró en esa operación.

-En el libro destacas que las 35 grandes empresas del IBEX representan, además del 50% del PIB español, un estado dentro del propio Estado. ¿Por qué el IBEX “se hace gobierno” con la crisis? ¿En qué punto radica el salto cualitativo respecto a la etapa anterior?
Los ingresos del Estado actualmente representan el 70% de los ingresos de las 35 empresas del Ibex35. Por otro, su valor en bolsa equivale al 50% del PIB, es decir, lo que indica su carácter de entidades “demasiado grandes para caer”. Además de ello, tiene la característica de estar nutrida por un numero significativo de ex altos cargos del Estado y altos cuerpos de la administración. En concreto, de un 20% a un 25% de los miembros de sus consejos de administración a lo largo de sus 25 años de historia.

En 2010 este poder se hace visible cuando presionan a Zapatero para que haga ajustes en el mercado de trabajo, así como en el propio Estado. Fue un imperativo que evidenciaba que un Ibex35 endeudado era más fuerte que un Estado menos endeudado, además de más importante para aquellos que entonces gobernaban. A partir de entonces Zapatero dejo de tener sentido, y él mismo se dio cuenta. El artículo 135 fue el punto álgido de una operación que trataba de desviar la deuda corporativa al propio Estado, y de ajustar los riesgos por esa vía.

-Sin embargo, los fondos de inversión extranjeros tienen una penetración cada vez mayor en las energéticas españolas; y cerca de la mitad del valor en bolsa de las empresas del IBEX está en manos extranjeras. ¿Invalida esto las tesis de tu libro sobre “una historia herética del poder en España?
Para nada, lo que indica es que el Ibex es un instrumento de dominación política, social, y económica para aquel que lo posee. Es un grupo de empresas que controlan la mayor parte del mercado bancario, hipotecario, el energético, telecomunicaciones, licitaciones públicas, infraestructuras, etc… El Ibex, como muestro al final, es una pantalla desde la que sus dueños pueden ejercer un inmenso poder. Y ahora son los grandes fondos de inversión los que controlan esta máquina. Después de haber desbancado a las constructoras, los grandes fondos buscan los sectores de mayor rentabilidad de este entramado: el bancario y en el energético.

Pero vamos, es una tesis que aparece claramente dibujada en el libro: España (concentrada en el Ibex), queda en manos extranjeras, y en esa operación aparecen los grandes fondos de inversión extranjeros, y Blackrock como su máximo exponente.

-En el capítulo de “puertas giratorias”, resaltas que por ejemplo en la compañía Enagás había diez consejeros que desempeñaron un cargo previo en la Administración del Estado; seis en AENA, cinco en la empresa Técnicas Reunidas y cuatro en Iberdrola, entre otras. ¿Qué casos te han llamado especialmente la atención?
Luis Ángel Rojo, gobernador del Banco de España y máximo responsable de la intervención y subasta de Banesto, como consejero del Santander, la entidad a la que se adjudicó el banco presidido por Mario Conde. Luego están los casos de los que llamo los “sacerdotes”: Felipe González, Pedro Solbes, Miguel Boyer, Ángel Acebes, José María Aznar (aunque de asesor). Todos ellos altos cargos del PP y del PSOE que han acabado en eléctricas. Hay un indicio claro, dónde acaba uno de ellos, hay negocio. Por eso animo a los inversores a que busquen políticos en los consejos de administración. Es un indicador de posible negocio. El problema es que esos negocios implican muchas veces la ruina de la empresa. Es el caso de Abengoa, casa de Josep Borrell, de Carlos de Borbón y otros, y que utilizó información privilegiada para favorecer a inversores que apostaban a su caída.

-¿En qué áreas de negocio se concentran estos vínculos estrechos con la política?
El que ahora la mayoría de puertas giratorias se centren en el sector bancario y el energético coincide con la apuesta de los inversores internacionales. Justamente en septiembre del año pasado presentaron un nuevo producto de inversión, los ETF sectoriales que replicarían los valores de empresas del sector bancario y energético. Es la apuesta actual, y coincide con la apuesta del PP y del PSOE.

-¿Por qué llamas a Isidre Fainé, presidente de Gas Natural Fenosa y de la Fundación Bancaria La Caixa el “consejero de oro”?
Bueno, es el que más asientos ocupaba en empresas del Ibex35. Eso indicaba que era muy codiciado. El porqué ya aparece en el libro… y es su función como patriarca. Los ex altos cargos del PP y PSOE suelen acabar en consejos de administración donde el manresano está. Así pues, el poder ha sabido ser generoso con su protector. Es una ley básica que no tiene que ver con la eficiencia del mercado, sino con la estructura de poder.

-En el extenso currículo de Guillermo de la Dehesa figura que fue asesor del FMI sobre gestión de la deuda externa, consultor del Banco Mundial en materia de liberalización del comercio y asesor de los gobiernos de Brasil y Polonia en materia de privatizaciones. ¿Por qué es importante en la historia del IBEX 35?
Guillermo de la Dehesa es el arquitecto de la expropiación de Rumasa, como secretario general de comercio. Fue la mano derecha de Miguel Boyer y luego de Carlos Solchaga, para pasar después a Goldman Sachs, y luego dar el salto a la vicepresidencia del Banco Santander. De la Dehesa es una pieza fundamental para articular la “trama”, que consiste en estar en el centro de la vida política, económica y social del país. Por eso es también miembro del patronato del museo del Reina Sofía, del museo del Prado, o del Círculo de Bellas Artes. Es un enlace fundamental con la ortodoxia neoliberal global, a través de su participación en numerosos círculos exclusivos y su prolífica obra sobre los beneficios de la globalización. Es el “intelectual” neoliberal del PSOE, un cuadro muy apreciado arriba, aunque no tanto abajo.

-Por último, ¿qué importancia ha tenido América Latina en los balances y cuentas de las grandes empresas españolas?
Ha sido fundamental. En la era Aznar Telefónica era el primer inversor institucional en América Latina. Eso dice mucho. Por eso habría que ver la liberación frente a la trama en una dimensión global. El Ibex ha sido un centro importantísimo de extracción de excedente de América Latina, en una época marcada por el consenso de Washington y las privatizaciones a precio de saldo. Cosas de la historia, ahora España está abocada a repetir esas historia, al ser ahora nosotros el eslabón final de una cadena de extracción de excedente que va a Berlín, Gran Bretaña y EE.UU. Las grandes empresas españolas han expoliado literalmente los recursos públicos de Latinoamérica. Ahora toca sentir lo que es ser víctima de un experimento de la ortodoxia neoliberal.

sábado, 24 de junio de 2017

La mancha del nazismo persigue a Associated Press. La agencia analiza su propia cobertura de los hechos en la Alemania nazi en un amplio informe.


Adolf Hitler saluda a unos niños soldado el 19 de marzo de 1945, en la que es la última foto que AP distribuyó del dictador antes de que este se sucidara pocas semanas después.

En 1933 la oficina de Associated Press en Berlín recibió la fotografía de un reportero de Múnich en la que la policía paseaba a un empresario judío en pantalón corto por la ciudad y con un cartel antisemita colgando de su cuello. Las primeras muestras de los horrores del Holocausto empezaban a verse en las calles en imágenes como esas y el jefe de la corresponsalía guardó la instantánea en un cajón. Cuando Nueva York le pidió explicaciones, Louis P. Lochner respondió: "Aborrezco la censura, y me siento fatal por no poder informar de todo lo que sabemos", decía, pero "es más importante permanecer aquí". En el 35, bajo esa misma filosofía, AP cumplió la ley nazi y expulsó a todos los empleados judíos con los que contaban. Se habían resistido dos años.
Associated logró permanecer en Berlín hasta 1941 pese al golpe nazi a la libertad de prensa, pero no le salió gratis. Las facturas que pagó son la columna vertebral de un amplio informe que AP acaba de publicar pasando revista a todo el trabajo que hizo en la Alemania nazi: el paso de la censura a la autocensura, el silencio ante ciertos abusos del Ministerio de propaganda del III Reich o el trabajo de personajes oscuros como Franz Roth, un "ardiente nazi", conocido retratista para la SS, que trabajaba para AP.

Hay capítulos de aquel tiempo que no se habían descubierto hasta ahora. Associated puso en marcha esta investigación a raíz de un artículo que la historiadora alemana Harriet Scharnberg publicó en 2016 bajo el título La A y la P de Propaganda. Associated Press y el fotoperiodismo nazi. En él, la académica concluía que la agencia estadounidense había actuado en complicidad con el régimen para ocultar las atrocidades del nazismo, así como la exterminación de los judíos, y presentar los hechos como si fueran los propios de una guerra convencional. "AP fue la única agencia fotográfica angloamericana -con operaciones a nivel internacional- que mantuvo una subsidiaria abierta después de 1935. AP aceptó las leyes de control de prensa alemanas y por tanto se amoldó al sistema de control de la prensa de la Alemania nazi", señala Scharnberg.

Ahora, a lo largo de 163 páginas y unas cuarenta pruebas documentales, el informe de AP examina todo el período que va entre 1933 y 1945 y exculpa a la agencia de colaboracionismo. Sostiene que operó con la "mayor sinceridad e independencia posibles" pensando en la permanencia en el país como bien mayor, aunque admite que algunas situaciones "se manejaron de forma inadecuada", como cuando se calló ante ciertas manipulaciones flagrantes de sus imágenes o se contó con fotógrafos adictos al régimen.

La figura en el centro de todo este retrato es Lochner, jefe de la oficina de Berlín y en 1939 fue galardonado con el Pulitzer de corresponsalía precisamente por su trabajo sobre el régimen. "Incurrieron en ocasiones en la autocensura. En el informe se ve cómo Lochner trataba de sacar las historias, aunque al mismo tiempo trataba de no ser expulsado del país. Ese es el alambre en el que caminaba", explica por teléfono John Daniszewski, vicepresidente de AP.

El mayor hallazgo ha sido la génesis del llamado "Laux Bureau", opina Larry Heinzerling, profesor de periodismo de Columbia y subjefe de internacional de AP, ya jubilado, que ha elaborado el informe con las aportaciones de Herschaft, investigador de la agencia. En 1941, cuando EE UU entra en guerra, el ministro de Propaganda, Helmut Laux, toma el control de la oficina pero llega a un acuerdo para enviar paquetes de fotos censuradas de Alemania a AP -a través de la neutral Lisboa- y recibir a cambio fotografías de EE UU y distribuirlas entre los medios alemanes. Salvo en una ocasión, las imágenes no se alteraban, pero los pies de fotos sí se reescribían en la prensa germana para acomodarse a los intereses nazis.

"Empezamos a investigar en los archivos militares y descubrimos cosas nuevas, cómo Laux se reunió con Lochner en un tren y llegaron al acuerdo a través de la corresponsalía de Lisboa", explica Heinzerling. "También ha sido un descubrimiento toda la correspondencia entre Lochner y Nueva York, sobre qué debían hacer si se declaraba la guerra, si tendrían que cerrar o si habría una manera de seguir informando", agrega.

La historiadora Harriet Schanberg se reafirma en su investigación de 2016. "Ninguno de los resultados presentados en mi artículo están refutados por esta revisión, lo que no implica que AP haga un análisis distinto de esos resultados", señala en un comunicado enviado a EL PAÍS.

Los seis fotógrafos judíos de AP lograron escaparon al Holocausto, cinco emigraron a Estados Unidos (tres montaron su propia agencia fotográfica en Nueva York) y un sexto que fue enviado a Viena. Detenido por la Gestapo acabó sobreviviendo y trabajando como reportero gráfico en la Alemania comunista. Franz Roth, el ardiente nazi, murió en combate en 1943. Tres años antes, cuando estaban ya a punto de echarlos, Lochner escribía a la oficina de Nueva York: "Si recibo favores nunca ha sido por un intercambios de principios, sino simplemente porque he logrado vende a las autoridades que Associated Press es objetivo y neutral, y que ese es un instrumento de información pública tan poderoso que ningún gobierno puede permitirse despreciarlo".

http://cultura.elpais.com/cultura/2017/06/10/actualidad/1497109033_878439.html

ESPAÑA. LA SOMBRA DEL REICH EN LA COBERTURA DE LA GUERRA CIVIL
La influencia de la propaganda nazi también salpica la cobertura de Associated Press durante la Guerra Civil española. Hitler apoyaba a Franco y el relato que acompaña algunas de las fotografías de la agencia lo destila. El 6 de noviembre de 1936 la oficina de AP en Londres envió a a la delegación de Berlín la fotografía de una morgue tras un bombardeo lanzado por fuerzas leales a Franco con la siguiente descripción: “Madrid, 31 de octubre. Bombarderos insurgentes llevaron a cabo el peor ataque aéreo desde el comienzo de la guerra civil. En total, se perdieron 95 vidas. Las bombas cayeron en calles bulliciosas y una alcanzó a una escuela, matando a 70 niños. La foto de AP muestra la imagen de la morgue de Madrid el 31 de octubre, después de un ataque aéreo el día anterior. Esta foto fue emitida por el Ministerio de Estado de Madrid y muestra el resultado de una bombardeo aéreo rebelde en Madrid”.

La oficina de AP en Berlín distribuyó esta imagen con el siguiente texto: “Horrores de la guerra civil. Miles de víctimas inocentes han sido reclamadas por la aterradora Guerra Civil española, en la cual las fuerzas comunistas que manejan los hilos han hundido el país”.

No culpaba directamente a los republicanos de las muertes, pero omitía la autoría rebelde y atribuía la matanza a “los horrores de la Guerra Civil”, cuya responsabilidad era comunista. Cuando un periódico llamado Muenchner Neuesten Nachrichten la publicó, el pie de foto daba otra vuelta de tuerca a los hechos: “Asesinados sin misericordia por los Rojos. Esta horrible imagen muestra por sí misma a las tropas nacionales avanzando en un suburbio de Madrid. Los Rojos habían matado antes a todos los rehenes”.

Gideon Seymour, director de AP en Gran Bretaña, se quejó ante el reportero alemán Rudi Josten, de delegación berlinesa, con copia a Louis Lochner, jefe de la oficina. "Obviamente no podemos asumir la responsabilidad por la distorsión del Muenchner Neuesten Nachrichten, pero en este caso la AP GmbH por sí misma comete una falta más grave que Muenchner", dice. Lochner respondió que, según Josten, "el Ministerio de Propaganda simplemente le ordenó escribirlo".

viernes, 16 de junio de 2017

_--Los españoles, por encima de la media en el Bachillerato Internacional.

_--Nos fustigamos con PISA, nos peleamos por las pruebas de diagnóstico pero sin embargo hay un grupo de institutos donde los alumnos españoles demuestran estar por encima de la media mundial. Puede que no hayan escuchado hablar de estos centros de excelencia, muchos públicos, que exigen profesores motivados y alumnos con una buena trayectoria académica: se trata del Bachillerato Internacional (IB), un programa de educación internacional creado por un grupo de profesores de la International School of Geneva a finales de los 60, que está actualmente presente en 150 países.

Aunque el nombre despiste, el Programa de IB puede comenzarse desde los 3 años. En cambio, el más conocido es el programa del Diploma, que corresponde a los dos años de Bachillerato. Si preguntamos a los que tienen hijos cursándolo, o a los propios profesores del programa cómo son los chicos del IB, escuchamos un discurso recurrente y alentador: Se hacen preguntas. Les gusta aprender. Son autoexigentes. Indagan. Reflexionan. Resuelven problemas. Son creativos, curiosos y muy cultos.

El Diploma en España se puede cursar en 95 centros, de los cuales 30 son Institutos públicos, repartidos por todas las Comunidades Autónomas con la excepción de Extremadura, Canarias y las ciudades autonómicas de Ceuta y Melilla. Desde el año 2013, se han autorizado 2 centros IB públicos al año, los cuales ofrecen normalmente 20 plazas. Este interés ha aumentado drásticamente tras la publicación del Informe del impacto del IB en centros públicos elaborado por la UAM-GIPES, lo que ha favorecido que a día de hoy 12 institutos públicos se encuentren en la fase de estudio para su implantación. Las comunidades con más centros públicos IB son Cataluña y Castilla y León. En cambio, Andalucía, siendo la Comunidad Autónoma más poblada sólo tiene un centro en Sevilla.

El proceso de autorización es lento y meticuloso, tardan aproximadamente dos años. ¿A qué se debe? A que los docentes han de formarse y el centro tiene que programar el cambio metodológico de las asignaturas con la ayuda y supervisión de la organización de IB.

El coste para el centro escolar de ofertar el Bachillerato Internacional es de 7750 euros al año, que contando con una media de 20 alumnos por cada año del Diploma, supone unos 200 euros al año por niño (20 euros al mes). A esta cifra hay que sumar el coste de los exámenes externos que es de 588 euros (una vez se finaliza el programa). Incluyendo todos los gastos, al año por alumno cuesta 500 euros, 50 al mes durante 2 años. Algunas consejerías como las de Castilla y León financian todo el coste y los alumnos no pagan nada. Otras utilizan un modelo mixto, en los que la Consejería paga el coste del programa y los alumnos el coste del examen externo.

Es exigente incluso para entrar
Los criterios de selección en institutos públicos son, generalmente, la nota media del expediente de 3º y 4º de la ESO (notable para los alumnos del centro, y sobresaliente mínimo para los que vienen de otro colegio o instituto) y una entrevista personal, donde se indaga la motivación real de cada estudiante.

Este es el proceso que hace unos meses pasaron unos 500 estudiantes para entrar en el IB del IES Ramiro de Maeztu, el primero en implantar el programa del Diploma en 1982. Nota media y entrevista. Poder y querer. Es el caso de María, con un brillante expediente, que espera inquieta a que hoy se publique el nombre de los admitidos en el Programa en el Ramiro de Maeztu, el centro más grande de España, donde actualmente se ofertan 100 plazas, con una ratio de entrada de 1/3. María nos cuenta que le encantaría ser admitida "para poder estudiar y aprender de forma distinta y porque abre puertas a cosas fuera de lo común". Además confiesa que le atrae mucho poder profundizar en lo que le interesa, hacer sus propios temas, no usar los libros de texto de siempre, y estar con compañeros que, según contaban en la charla informativa, trabajan unidos y tienen inquietudes similares.

Falsas creencias del IB
Las tres principales falsas creencias del IB son: que sólo se da en Bachillerato, que el programa es en inglés y que todos los alumnos se van fuera a estudiar. Pueden empezar a los 3 años, se da en español (si se cursa en España, claro) y alrededor de un 25% de los alumnos se va a estudiar fuera, principalmente por la importante red de becas que les ofrecen. Ejemplo del interés de universidades extranjeras, fue la sesión informativa para alumnos IB de centros públicos de España que organizaron el año pasado las Universidades de Columbia y Georgetown. Efectivamente, al estar homologado en todos los países, y al no haber inflación de nota, un joven español puede ir con su Diploma a estudiar fuera. Pero no es lo común, lo cual alegra a los que saben que estos chicos aportan mucho valor a nuestro país.

Los alumnos españoles, a la cabeza
Los exámenes del IB son iguales para todos los países del mundo, y se hacen el mismo día del año. Después, se mandan los exámenes a otros países donde los corrigen varias personas. Esto genera un gran espíritu de equipo con el profesor y una gran veracidad y objetividad de los resultados. Pues bien, como adelantábamos, España ha tenido unos resultados extraordinarios: una tasa de aprobados del 83,62%, 3.73 puntos por encima de la tasa media de aprobados a nivel mundial.

¿A qué se debe esta buena noticia a la que no estamos acostumbrados? Maripé Menéndez, directora de IB en España, lo tiene muy claro: "el profesor español es muy bueno disciplinariamente, mucho mejor que en otros países, lo único que les falta es el componente pedagógico basado en competencias; y cuando se les forma en ello, se da "el click", y el resultado es la suma del profesor motivado y el alumno motivado".

Asimismo la nota media en España se sitúa en 30.71 puntos sobre 45, siendo la nota mínima para la obtención del Diploma un 24. Esto supone 83 décimas por encima de la media mundial. Además el 32% de los alumnos que obtienen su Diploma en España lo hacen en la categoría de Bilingüe, lo que supone haber superado el examen de la asignatura de ciencias experimentales o ciencias sociales en una lengua extranjera, normalmente en inglés.

Últimos logros del IB en España y próximos pasos
El IB acaba de lanzar el Student Registry, un portal de selección para alumnos IB de cualquier parte del mundo. De este modo, todas las universidades pueden buscar alumnos IB, que cuelgan en este portal sus perfiles (horas CAS, monografías, campos de interés), para que las universidades contacten directamente con ellos. Esta novedad unida al logro del aumento de la presencia del programa en institutos públicos, permite el siempre discutido maridaje entre excelencia e igualdad de oportunidades.

Además, en el último año, gracias al reconocimiento de equivalencia de este bachillerato en la LOMCE, se ha conseguido eliminar "la losa del alumno IB español", algo que no ocurría en ningún otro país, y que consistía en realizar simultáneamente los dos bachilleratos (nacional e internacional).

Ahora el equipo IB está en procesos de negociación con el Ministerio de Educación para conseguir una tabla de equivalencias justa de las calificaciones del Diploma (sobre 45) y las notas de corte de entrada en la universidad española (sobre 14). La falta de esta equivalencia real penaliza hasta el caso de un alumno IB español, que hace dos años no pudo entrar en la Universidad Complutense a estudiar Medicina, y en cambio, le aceptaron en la Universidad de Oxford, donde está cursando sus estudios.

Las tres perlas del programa
A Maripé Menéndez, viniendo de otro campo laboral, le fascinó el Programa viendo el colegio de sus hijos, y comenzó a formarse en educación, y ahora lidera todo el IB en nuestro país. La hemos pedido, para terminar, que destaque las tres perlas que le fascinaron en aquel momento, y que nos den a la vez una buena foto de los pilares del programa:

1. Pedagogía basada en competencias: los alumnos aprenden a hacerse preguntas, aprenden a investigar, y se enfrentan el aprendizaje con la actitud positiva de quienes se plantean retos diarios. Esto lo vemos cuando entran a un museo, cuando conocen un lugar nuevo, o cuando ven el telediario.

2. Apertura internacional. Los alumnos IB desarrollan una mentalidad global, que da oportunidades a los alumnos, y que como insiste Maripé "puede hacerse desde cualquier institución, no hace falta estar en el extranjero. Con tu profesor español puedes ver las cosas (de historia, de ciencia, de filosofía) desde otras culturas, y desde otras mentalidades".

3. Las 150 horas de Creatividad, Acción y Servicio. Todos los alumnos hacen servicios a la comunidad, voluntariado, que les fomenta un compromiso cívico y ético en la sociedad en la que viven, lo que desarrolla en los chicos los valores de una convivencia solidaria y justa.

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/mejoreducados/2016/05/04/los-espanoles-por-encima-de-la-media-en.html

viernes, 19 de mayo de 2017

Un añadido a una carta de siete ciudadanas sobre Lluís Llach y L’estaca.

Rosa Guevara Landa



Siete ciudadanas enviaron una carta al director de El País que se publicó el pasado jueves, 27 de abril. Muy breve, decía lo siguiente: “Creíamos que cantar L’estaca era cantar contra Franco, contra el franquismo, contra la dictadura. Ahora resulta que L’estaca éramos nosotras, mujeres de Madrid, de Segovia, de Murcia, de A Coruña… Y ahora nosotras señor Llach, ¿qué hacemos con su música?” ¿Qué hacemos con su música, preguntan estas compañeras? Lo que mejor estime cada una por supuesto. Yo ya no la escucho a pesar de haber sido durante muchos años parte esencial (al lado de Raimon, Paco Ibáñez, Labordeta, Oskorri, Prada, Morente, Gerena y Luis Pastor) de mi marco musical popular. No por sectarismo político-cultural. Es que no puedo. La rabia y la indignación me lo impiden. Me siento absolutamente traicionada. No entiendo que alguien que pudo componer, escribir y cantar Abril del 74 o Campanades a mort sea ahora diputado (al lado de Mas, Junqueras o Turull) de una coalición secesionista (y de ricos o bien situados), profundamente antiespañola sin matices y fuertemente neoliberal como Junts pel sí.

Pero no es ese el punto de esta nota. Es este: no se trata de que compañeras antifascistas que viven fuera de Cataluña sientan que son L’estaca en tanto que españolas (España contra Cataluña, .Cat es esclava de Cataluña, los españoles nos ahogan, nos impiden ser lo que queremos ser, nos roban cada año 16.000 millones de euros, etc.) sino que muchas otras, de aquí, de .Cat, de otra .Cat que apenas conoce el empresario vinícola Llach, yo por ejemplo que vivo en Santa Coloma de Gramenet, una ciudad obrera pegada a Barcelona, también somos parte de esa estaca. ¿Y eso por qué? Porque no somos secesionistas y para nosotras son tan importantes Salvat Papasseit o Rosselló-Pòrcel como Celaya, Castelao, Cernuda, Aresti, Gamoneda, Jorge Riechmann, Alberti, Gil de Biedma o don Antonio Machado. ¿Cómo, si no fuera así, podríamos pensarnos?

Para entendernos: un himno antifranquista, no es el único caso, lo han transformado en una canción nacionalista-secesionista. Con la señera lo mismo; la única válida es la suya, la estelada. Que Podemos usara la canción -no sé si lo sigue haciendo- en algunos de sus reuniones o encuentros es absolutamente incomprensible (sabiendo lo que sabemos de ese cambio de significantes no vacio). El despiste, como ocurre con la inclusión de autodeterminación (independencia!) en la marcha obrera, en la marcha de la dignidad del 28 de mayo, no tiene parangón. Así no hay forma, cómo vamos a ser, digamos lo que digamos, una alternativa nacional-popular. ¿Dónde situamos nuestra tradición federalista? ¿Dónde ubicamos la unión fraternal de todos los pueblos de España? ¿Es música trasnochada?

Por debajo de todo esto una idea tan básica como la siguiente: no valen currículums (o curricula como decía, dándoselas de culto, aquel ministro franquista que firmó penas de muerte): somos lo que ahora somos, no lo que fuimos. Llach fue un autor y cantante antifranquista; ahora es un diputado secesionista que da charlas, cuenta cuentos falsarios, un empresario al que, por todo lo que dice, el resto de trabajadoras españolas le importa un higo. No somos de los suyos, no somos parte de su Patria. La de Mas, Millet, Pujol junior, Ferrusola y don Pujol i Soley. ¡Menuda compañía! ¡Todo un proceso de liberación hacia Itaca!

Por lo demás, y puestos a hablar de L’estaca y de sus miembros, ¿dónde situarle a él después de sus declaraciones sobre los funcionarios, el cumplimiento de las nuevas “leyes catalanas” y las sanciones?

domingo, 7 de mayo de 2017

La debilidad del Estado Español ante la Iglesia católica


José Aguza Rincón

Un año más comienza la campaña de la declaración de hacienda en la que una gran parte de la ciudadanía deberá cumplir con la obligación de informar sobre sus bienes y patrimonios y digo una gran parte porque no toda cumple con tan importante deber. Amplios sectores relacionados con “el estado eclesial” se encuentran exentos de dicha obligación, aunque eso sí, para reclamar parte de lo que otros declaran y abonan, sí que lo hacen.

Como cada año, la Iglesia realiza sus campañas publicitarias pidiendo a los ciudadanos que marquen la casilla de la Iglesia para recibir de éstos a través del Estado un buen pellizco de sus impuestos. Sin embargo en los últimos años no tienen bastante con reclamar dicha casilla, sino que también solicitan marcar los dos apartados, el de la Iglesia y el de Fines Sociales… o sea recibir por todas partes. ¡Es inaudita la falta de moral y de ética de quienes predican la austeridad que se conviertan en individuos avariciosos y codiciosos, totalmente alejados de lo que su propia religión predica!.

Para empezar los católicos deberían escuchar las palabras de su propio pastor, el papa Francisco, cuando dice “El dinero corrompe, no hay escapatoria. Enferma el pensamiento y la fe y la hace andar por otros caminos. De ahí nacen las envidias y los conflictos que consideran la religión como una fuente de lucro”.

Por otra parte Mateo, el que fuera recaudador de impuestos, reconvertido en apóstol y evangelista (aunque existan fuentes que cuestionen esta última apreciación), ya lo decía en sus Evangelios VI.19 “No queráis amontonar tesoros para vosotros en la tierra…” y VI,24 “Ninguno puede servir a dos señores … No podéis servir a Dios y a las riquezas”.

La ignorancia es la madre de infinitos males y el pueblo español sigue siendo un pueblo ignorante y desconocedor de su historia, así como de los orígenes de algunos asuntos como el que nos incumbe. La sociedad actual vive una situación de parálisis intelectual permanente, aún a pesar de los modernos medios de comunicación con que cuenta.

En el siglo XVIII la Revolución Francesa terminaría con el poder de la monarquía y de la Iglesia, dando paso a una etapa de progreso, basándose en fundamentos como el pragmatismo, el empirismo y el racionalismo y de la que España poco ha aprendido.

El origen de estos “derechos” no corresponden a tiempos inmemoriales de la Iglesia, sino a épocas muy recientes y de acuerdos de la monarquía española con la curia, allá por el siglo XIX, concretamente a la década moderada (1844-1854) de la reina Isabel II, que a través de su ministro de Gobernación Pedro José Pidal, sería el responsable de firmar en 1851 el primer Concordato con la Santa Sede.

Con posterioridad a dicho acuerdo, los únicos Concordatos firmados correspondieron a gobiernos fascistas como el rubricado por Benito Mussolini, primer ministro del rey Víctor Manuel de Italia, en los Pactos de Letrán el 11 de febrero de 1929 con el cardenal Pietro Gasparri en nombre de Pío XI y más tarde el Reichskonkordat firmado el 20 de julio de 1933 por el de en aquel tiempo presidente alemán Paul von Hindenburg a través del vicecanciller Franz von Papen y el cardenal Eugenio Pacelli (más tarde llamado Papa Pío XII) en nombre del entonces Papa Pío XI.

Los artífices de regularizar las relaciones político-religiosas del Estado con la Iglesia, fueron inicialmente el propio Franz von Papen y el sacerdote católico político de derechas Ludwig Kaas, que previamente habían apoyado la Ley Habilitante que otorgaba plenos poderes al líder nazi Adolfo Hitler.

Y el último acuerdo recuperado en España en los años cincuenta y que sigue en vigor con las modificaciones de 1976 y 1979, vuelve a ser el Concordato entre el Estado Español y la Santa Sede, inicialmente firmado en época de la Dictadura de Franco en la Ciudad del Vaticano el 27 de agosto de 1953 por el entonces ministro de Asuntos Exteriores Alberto Martín Artajo y su sucesor el embajador de España en la Santa Sede Fernando María Castiella y Maíz con el Secretario de Estado representante de la Iglesia Domenico Tardini.

Franco en la indispensabilidad de reconocimiento de su régimen nacionalcatolicista, buscaba incesantemente apoyos de miembros de la iglesia para perpetuar sus fines y en esa necesidad se dirige al Papa Pío XI con un tono de humildad y sumisión que más bien parece una carta humillante y rastrera, recordándole el centenario del primer Concordato español con la Santa Sede y solicitándole “lo antes posible la celebración de un Concordato según la tradición católica de la nación española… Y asegurarán una pacífica y fecunda colaboración entre la Iglesia y el Estado en España … Seguro de su comprensión y benevolencia postrado ante su Santidad, besa humildemente su sandalia el más sumiso de vuestros hijos”.

Así surgió de nuevo en España este indignante acuerdo, que a pesar de haber sido ratificado por la Constitución de 1978, habría que cuestionarse seriamente dicha constitucionalidad, dado que amparado por dicha norma, nadie ha presentado recurso contra el fondo del mismo ante el Tribunal Constitucional u organismos superiores como el de la Haya.

El Concordato español de 1953 reconocía que el Estado español se comprometía a sufragar los gastos de la actividades de la Iglesia y otorgarle privilegios legales, políticos, económicos y fiscales, a cambio de la potestad de Franco (además de pasear en todos los actos religiosos bajo palio) para nombrar obispos y el apoyo de ésta a su autárquico régimen para facilitar su reconocimiento internacional.

Entre los privilegios recibidos por la Iglesia estaban las exenciones fiscales, subvenciones para el mantenimiento de su patrimonio, restauración y construcción de nuevos edificios, el derecho a fundar estaciones de radio y publicaciones de libros, prensa y revistas, censura de material cultural (libros, prensa, radio, cine, música, etc.), matrimonios canónigos obligatorios para todos los católicos, monopolio en la enseñanza de la religión en las instituciones educativas tanto públicas como privadas o la exención del servicio militar para el clero, lo que dejaba muy clara la confesionalidad católica del Estado.

Tras la muerte del Dictador, este acuerdo fue sustancialmente modificado por otro firmado en Ciudad del Vaticano el 28 de julio de 1976 por el entonces Ministro de Asuntos Exteriores, el propagandista católico Marcelino Oreja Aguirre y el Perfecto del Consejo para Asuntos de la Iglesia, el cardenal Giovanni Villot.

Con posterioridad se volvería a rectificar, firmando cuatro acuerdos entre España y la Santa Sede el 3 de enero de 1979, con total secretismo y alevosía cinco días después de la entrada en vigor de la Constitución del día 28 de diciembre de 1978 y publicándose en el BOE número 300 de 15 de diciembre de 1979 (páginas 28781-28784).

El acuerdo, como decía, negociado en secreto y paralelamente a la discusión de los textos de la Constitución y de la redacción del polémico artículo 16 que garantizaba la libertad religiosa y de culto, sería ratificado por el rey Juan Carlos, tras la firma de nuevo de Marcelino Oreja y del cardenal Villot.

Dichos acuerdos eran referentes a asuntos jurídicos, culturales y de enseñanza, asuntos económicos y de asistencia religiosa, además de multitud de disposiciones de difícil digestión democrática, como podrían ser las relacionadas con la conservación de patrimonio e inmatriculaciones, financiación de fondos públicos, actividades doctrinales y comerciales o régimen de exención de impuestos, lo que podríamos considerar como un paraíso fiscal legalizado.

El Estado con dicho acuerdo se sigue comprometiendo a colaborar con la Iglesia en la consecución de su adecuado sostenimiento económico a través de los presupuestos generales, asignándole un porcentaje del rendimiento de la imposición de renta que actualizará anualmente y que estará exenta de recortes independientemente de la situación de las arcas públicas, lo que no se respeta igualmente en el caso de servicios públicos como la enseñanza, la sanidad, las pensiones o la asistencia social.

Es más que criticable esta situación por parte de los distintos gobiernos democráticos y de grupos políticos, de los que no se salvan algunos que se dicen de izquierdas, que siguen participando como representantes públicos en actos religiosos o favoreciendo tanto privilegios eclesiásticos tanto económicos, así como de utilización y apropiación de espacios públicos, edificios, casas, plazas o locales, rayando el abuso y la legalidad.

No son pocos los grupos especialmente críticos, tanto de índole laicos, como cristianos que han reclamado a distintos gobiernos del PSOE o al actual Gobierno de Rajoy esta situación. Desde el teólogo Juan José Tamayo a colectivos como la Asociación de Teólogos Juan XXIII o Cristianos de Base han mostrado su rechazo a estos privilegios de la Iglesia católica en España.

En muchos casos se denuncia la supuesta aconfesionalidad del Estado, lo que supone el respeto al principio de separación entre éste y las diferentes confesiones, donde la escuela pública no debe impartir en su espacio ningún tipo de enseñanza confesional.

Opino que es tiempo de que la ciudadanía despierte de su aletargamiento místico y de esa apatía generalizada para que comience a reclamar lo que social y legalmente le corresponde.

José Aguza Rincón. Colectivo Prometeo. FCSM.

lunes, 1 de mayo de 2017

_--Cuando pagar por sexo es delito. El modelo sueco, que penaliza al cliente de la prostitución para frenar a las mafias, se extiende a cinco países de la Unión Europea.

_--En Estocolmo, el distrito rojo es fundamentalmente la calle Malmskillnadsgatan, a un tiro de piedra del centro. Lo que en Amsterdam es un barrio ribeteado de letreros luminosos y plagado de escaparates donde se exponen las prostitutas, en la capital sueca se reduce a las grises aceras de un par de calles en las que las mujeres se acercan a los coches o a los transeúntes y ofrecen sus servicios por unos cuantos miles de coronas. Y discretamente. En Suecia, desde hace 18 años, está prohibido pagar por sexo. Allí, la prostitución es legal pero los clientes se pueden enfrentar a sanciones económicas e incluso a penas de hasta un año de cárcel.

Es la receta sueca para luchar contra las redes de trata y contra el proxenetismo. Un tipo de abolicionismo, explicaba hace unos días en Madrid Asa Regner, ministra de Igualdad de Suecia, que parte de la premisa de que si no hay demanda no habrá oferta y que se basa en la idea de que la prostitución está anclada en la desigualdad de género y es una forma de violencia contra la mujer —ellas con mayoría—. “Y el modelo sueco está en expansión”, apunta Regner tras un seminario dedicado a la trata y la prostitución organizado por la Embajada sueca en Madrid. A Suecia le siguieron Noruega e Islandia, y hoy son ocho los países que apuestan por esta receta. Los últimos, Francia e Irlanda, que desde febrero impone sanciones de hasta 2.000 euros a los clientes.

Una fórmula que se aplica también en determinados sitios públicos en España, donde la prostitución es alegal pero sí está castigada la prostitución coactiva y la trata. La Ley de Seguridad Ciudadana (la llamada Ley mordaza), y antes de ella algunas ordenanzas municipales, castiga a quien solicite o acepte "servicios sexuales retribuidos" en zonas de tránsito público, cerca de colegios, parques o espacios de ocio accesibles a menores o "cuando estas conductas, por el lugar en que se realicen, puedan generar un riesgo para la seguridad vial". Desde que entró en vigor la ley, en julio de 2015, hasta diciembre de 2016 en torno a un millar de hombres recibieron multas por contratar sexo. También alguna mujer fue sancionada, aunque por "exhibición obscena". Todo ello pese a que todos los expertos internacionales coinciden en que sancionar a las mujeres que ofrecen servicios sexuales dificulta la denuncia de abusos y daña a quienes están en una situación más vulnerable.

Y la ley mordaza, explica Carmen Meneses, profesora de la Universidad Pontificia Comillas y experta en el análisis de la trata y la prostitución, se une a las ordenanzas municipales que también castigan al cliente y también, en algunos casos, a las mujeres. "Se está usando una forma para prohibir la prostitución por la puerta de atrás", critica Meneses, que pide un análisis y un debate sosegado para que España tenga su propio modelo. Lo mejor, dice, sería un modelo mixto.

En Irlanda y Francia, la ley multaba a las mujeres que buscaban clientes en las calles. Sin embargo, ahora la prostitución allí es legal, aunque pagar por sexo no lo sea. Y el caso de estos dos países ha reanimado el complejo debate entre quienes, como las autoridades de Holanda, consideran la venta de servicios sexuales un trabajo y creen que debería legalizarse para proteger así a las mujeres, evitar la prostitución coactiva y erradicar las mafias; y quienes sostienen que la prostitución nunca es algo elegido libremente sino algo a lo que las mujeres llegan obligadas, bien por las mafias o bien empujadas por la desigualdad y la pobreza. Y que los clientes contribuyen a esa esclavitud. “Desde luego contribuyen a enriquecer un negocio criminal”, afirma el comisario Per Englud, que desde hace más de dos décadas persigue a los proxenetas y tratantes en Estocolmo. En Suecia, hay unas 600 condenas al año por pagar por sexo; ninguna a cárcel.

n Francia, más de 800 hombres han sido apercibidos por contratar servicios sexuales desde que hace un año entró en vigor la ley que dispone multas de hasta 3.500 euros. Y desde entonces, el debate no ha cesado. Hace 10 días, decenas de prostitutas salieron a la calle en París para exigir la despenalización de los clientes. Aseguran que la nueva regulación no les da más derechos sino que las aboca a la clandestinidad y la inseguridad. “No ayuda a combatir las redes criminales y daña a las mujeres más marginadas”, sostiene Kate McGrew, coordinadora de la Alianza de Trabajadoras Sexuales de Irlanda (SWAI), que afirma además que la nueva regulación no tiene prácticamente efecto en la llamada prostitución de alto nivel.

McGrew es más partidarias del modelo holandés. O el de Alemania, un país considerado uno de los mayores prostíbulos de Europa, donde entre 150.000 y 700.000 mujeres venden servicios sexuales —aunque pocas en realidad se han registrado— y hay entre 3.000 y 3.500 burdeles, según la patronal de esta industria, que mueve 14.500 millones de euros anuales. Allí la prostitución es una actividad regulada desde 2002. Y en unos meses se aplicarán nuevas normas, como el uso obligatorio del condón o el veto a las llamadas gang bangs

“Pero que esté regulado no significa que no haya mujeres explotadas o víctimas de trata. Sólo es más difícil pillar a quienes abusan de ellas porque se esconden detrás de toda una arquitectura legal”, dice la activista Laura Lessig, a la que tampoco convence del todo el llamado modelo sueco. “Hay menos prostitución, pero la que hay está escondida y eso no ayuda a que las mujeres denuncien a las mafias”, dice.

En Noruega, Islandia o Suecia —donde se ha reducido más de la mitad— sigue habiendo prostitución. Sin embargo, mientras que en la calle se ha convertido en algo residual, se ha incrementado el número de acompañantes. Además, la actividad se ha trasladado de las aceras a pisos —una investigación policial ha detectado recientemente el uso de apartamentos de alquiler turístico de plataformas como AirBnb—. Y los contactos que antes se hacían en las aceras ahora son en Internet donde también hay proxenetas y mafias. A perseguirles en La Red, y también a los clientes, se dedican ahora equipos especializados de la policía sueca. “Si los compradores son capaces de encontrarlos, nosotros también”, dice el comisario Englud.

MODELOS LEGALES
Alegalidad. España, Italia. En España, la prostitución es alegal. Sin embargo, la ley mordaza y algunas ordenanzas municipales —52, según un estudio de la profesora Carmen Meneses, de la Universidad de Comillas— sí la prohíben en algunos lugares (fundamentalmente públicos) e imponen multas tanto para los clientes como para las prostitutas (sobre todo por exhibicionismo). Es el caso de Barcelona, aunque la mayoría de las multas impuestas ha sido para los compradores de sexo.

Nuevo abolicionismo. En 1999, Suecia aprobó una ley que penalizaba la compra de servicios sexuales. Una regulación pionera que impone multas e incluso con penas de cárcel al cliente y también a los proxenetas, está en expansión. Es el modelo que han adoptado también Noruega e Islandia; por eso algunos lo llaman modelo sueco o modelo nórdico. Francia, Irlanda, Irlanda del Norte, Canadá, Singapur y Corea del Sur también han adoptado modelos similares. Grecia y Escocia estudian regulaciones en este sentido.

Legalista. Holanda, Alemania, Dinamarca. En Holanda la prostitución está regulada como un trabajo desde el año 2000. La ley obliga a los propietarios de los burdeles y clubes a pagar la Seguridad Social y los impuestos de las prostitutas. Ellas deben tener una licencia municipal y tienen derechos a cobrar el paro y otras prestaciones por cotizar a la Seguridad Social. En Dinamarca, donde las prostitutas también tienen que registrarse y pagar impuestos no cotizan ni tienen paro.

http://politica.elpais.com/politica/2017/04/16/actualidad/1492312155_448388.html?rel=lom

jueves, 6 de abril de 2017

Gibson: “He llorado por España. Me duele que no esté en paz consigo misma” El hispanista recoge en 'Aventuras ibéricas' seis décadas de trabajo de campo sobre los españoles.

Desembarcó en España con 18 años, hace casi 60. Tiene la nacionalidad desde 1984: es, probablemente, lo más castizo que hay en su barrio, Lavapiés (Madrid) y hace una tortilla “bastante buena”, pero Ian Gibson asegura que no ha perdido la distancia necesaria para ejercer su oficio de hispanista, esto es, una especie de perito de lo español. “Yo soy dublinés. Aquí no soy uno más, aunque sí me siento como en casa", aclara. Presenta Aventuras ibéricas (Ediciones B), un largo paseo de 412 páginas en el que recorre libros, lugares y personajes para resumir esas seis décadas de peritaje.

Al principio, antes de enamorarse de la historia y la obra del "desaparecido más famoso del mundo", el poeta Federico García-Lorca, fueron los pájaros. Lo confiesa en el libro. “Mi pasión era la ornitología y sobre todo, los ánsares o gansos salvajes. Me fascinaban. Cuando me enteré por un conocido naturalista, Michael Rowan, de que casi 100.000 invernaban en el Coto de Doñana apenas me lo podía creer”. La posibilidad de verlos hizo que entre Italia y España eligiera lo segundo. Entonces, explica, “no sabía nada de la Guerra Civil, ni de la dictadura, ni de la censura, era una oveja irlandesa descarriada”, así que lo más que le sorprendió en su primera impresión del país en el que ha terminado pasando la mayor parte de su vida, fue “el miedo”. Era una España de uniforme: el luto de las viudas -Gibson vivía entonces en casa de una que jamás se atrevió a contarle qué le había ocurrido a su marido- y el gris de los hombres que corrían detrás de otros: "Eran muy altos y fuertes. Antes de ver a los grises nunca había tenido miedo a la policía", recuerda.

Con 26 años se instaló definitivamente en España con su familia y el propósito de hacer una tesis doctoral sobre las raíces juveniles y populares de la obra de Lorca que se convirtió "en una investigación casi detectivesca sobre su asesinato”. En el libro revela que cometió "pequeños delitos" para obtener información. "Robé algunos documentos, nada importante. Quise robar otro y al final no me atreví, y me hice unas tarjetas de visita falsas". Siguiendo el rastro del poeta, Gibson se presentó en una comandancia militar como Michel Groyane, "catedrático de Botánica de la Universidad de Grenoble" para hacerse con unos mapas de la localidad granadina de Víznar. Y fue así como España le "atrapó".

Pregunta. De todos los nativos a los que ha entrevistado en estos 60 años, ¿cuál le ha impresionado más? ¿Quién le ayudó a entender mejor este país?

Respuesta. El encuentro con Salvador Dalí fue fascinante. Me recibió vestido de seda blanca y con una barretina roja. Tenía párkinson y le salían tubos por todos los orificios de la cara. Me habló en una mezcla de catalán y francés de su relación con Federico [García Lorca]… Fue uno de los momentos cumbre de mi vida. También Santiago Carrillo, y Gil Robles…

P. En el libro recuerda a algunos de sus predecesores, como el británico Richard Ford, autor de la que usted considera "la mejor guía de España”. Decía Ford que el principal problema de los españoles es que, salvo alguna excepción, llevaban siglos “malgobernados por corruptos”. Lo escribió en 1845. ¿Cuál cree usted que es el principal problema hoy?
R. España tiene muchos problemas. Uno es de identidad. No promociona esa mezcla maravillosa de razas, culturas, lenguas… ¿por qué no se enseña a los niños unos rudimentos básicos de árabe? Luego, la gente se queja de que los líderes se forran y se van. Piensan que si tienes un puesto hay que aprovecharlo, como decía Ford. Hay constantes, como esa, que se repiten. En la Segunda República todo empieza a florecer, pero la izquierda está dividida y la derecha unida. Queremos una democracia sólida pero todo es demasiado provisional. Ahora, Rajoy tiene la espada de Damocles de las elecciones mientras en el PSOE no saben qué va a ser, si Susana Díaz o Pedro Sánchez… Lo que está pasando me recuerda a la segunda república, a Largo Caballero e Indalecio Prieto. Si a Prieto le hubiesen dejado ser jefe de gobierno en 1936 no creo que hubiese pasado lo que pasó porque él no hubiera mandado a Franco a Canarias, lo habría tenido cerca para controlarlo. Pero los de Largo Caballero no le dejaron. En fin, el libro es una llamada a la sensatez. España tiene todos los ingredientes para ser un gran país si resuelve todos los problemas pendientes, si deja de tejer y destejer, como decía Larra. Si hay una verdadera cámara territorial en la que se utilicen todos los idiomas. Es importante que los otros españoles sepan algo de catalán. Sueño con la República Federal Ibérica.

P. ¿Le duele España?
R. Sí. Claro que he llorado por España. Me da pena ver sus posibilidades y me duele profundamente que este país no esté en paz consigo mismo, me produce rabia y dolor el tema de la guerra.

P. El periodista estadounidense David Rieff acaba de publicar Elogio del olvido, un libro en el que rechaza que la memoria histórica sea "un deber moral" y alerta “del peso del rencor y de la venganza". ¿España debe olvidar?
R. ¿Qué se gana olvidando? Se puede olvidar cuando se sabe toda la verdad. Ya se puede afrontar porque estamos a muchos años del 36. La Guerra Civil debería estudiarse en todas las escuelas y los muertos deben salir de las cunetas. La derecha de este país tiene que reconocer que aquí hubo un holocausto y no oponerse a las exhumaciones. El PP se ha comportado de una manera vil con este tema. Ellos [el bando nacional y sus descendientes] exhumaron a los suyos y no darles un entierro digno a los demás cae en el ámbito del pecado. Lorca simboliza todo eso. Alguno ha dicho que quiero hacerme una foto con su calavera cuando la realidad es que no sería capaz de ver sus restos, me daría un infarto. Lo que quiero es saber dónde está y qué hicieron. Seguiré queriendo saber hasta que me muera.

P. ¿Cuál es su lugar favorito en este país que ha recorrido de arriba a abajo?
R. Dos. Granada y el Cabo de Creus en L'Empordà, epicentro del mundo de Dalí, donde he pasado horas de intensa felicidad investigando. El territorio lorquiano y el daliniano en toda su diversidad. Ahí me muevo como pez en el agua.

P. ¿Y a qué lugar no volverá jamás?
R. Al Valle de los Caídos. Es el sitio más siniestro que conozco. Jamás he visitado algo tan tétrico. Ver al que probablemente sea el mayor asesino español de todos los tiempos bajo esa descomunal cruz me parece terrible. No pienso volver a poner los pies ahí hasta que saquen a Franco, el único español frío que ha existido, el que firmaba penas de muerte tomándose un café.

http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/23/actualidad/1490227728_499409.html?rel=lom